
La líder de la extrema derecha francesa, Marine Le Pen, ha acudido este martes a la apertura del juicio en apelación por financiación ilícita de su partido (RN) con fondos del Parlamento Europeo, en el que se decide su futuro político y sus opciones a presentarse por cuarta vez a la Presidencia de la República.
Condenada a cuatro años de cárcel, dos de ellos exentos de cumplimientos, en primera instancia y, sobre todo, a cinco de inhabilitación con aplicación preventiva, Le Pen busca una sentencia en apelación que le permita concurrir a las presidenciales de 2027.
Sonriente, vestida de azul oscuro, acompañada de los dos abogados que la representarán en este procero, la líder ultraderechista ha entrado en la sala de audiencias sin hacer declaraciones a la enorme cantidad de medios que se habían dado cita en las puertas del mismo.
Una vez comenzado el juicio, ha sido la primera en ser llamada por la presidenta del tribunal y ha tomado asiento en el primer banquillo destinado a los acusados.
Además de a título personal, Le Pen comparece también en nombre de su partido y así se lo ha hecho saber a la presidenta durante la lectura del acta de acusación, incluida la sentencia dictada en marzo pasado por el tribunal correccional de París.
Financiación ilegal
En ese dictamen, los jueces consideraron probado que la líder ultraderechista heredó de su padre e impulsó un sistema de financiación ilegal de su partido gracias al dinero que el Parlamento europeo le entregaba para el paso de asistentes de los eurodiputados.
En total, más de 4,4 millones de euros entre 2004 y 2016, con los que cubrieron, a través de esa partida para asistentes parlamentarios, gastos de personal que trabajaba para el partido, como su propio guardaespaldas.
Solo la mitad de los 24 condenados en marzo, entre parlamentarios europeos y asistentes, han recurrido la sentencia, mientras que el resto la aceptaron, lo que mina los argumentos de la defensa.
Le Pen, que tiene previsto mantener durante el mes de duración del juicio su actividad parlamentaria en la Asamblea Nacional, muy nutrida en unos días en los que se votarán dos mociones de censura contra el Gobierno, tiene programada su declaración la semana que viene.
En paralelo al juicio, la líder ultraderechista participará en los actos de campaña de las municipales de marzo.
Le Pen, de 57 años, que pasó a la segunda vuelta en las dos últimas presidenciales, aunque en ambas fue derrotada por Emmanuel Macron, parte como favorita de las encuestas para las de 2027.
En caso de que la Justicia le impida presentarse, ya ha anunciado que será su delfín político, Jordan Bardella, de 30 años, quien encabece el cartel electoral de la ultraderecha. Cabeza de lista de las europeas de 2024, en las que su partido resultó ganador, Bardella también lidera las encuestas para las presidenciales.

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