
Hace casi tres meses, el 27 de noviembre, a Tomás García, de 74 años, le realizaron una biopsia en el Hospital Universitario de Araba porque los resultados de la cistoscopia a la que se había sometido «no estaban claros». El profesional que le atendió le emplazó a volver al cabo de un mes para conocer el resultado, pero cuando fue a pedir cita, Osakidetza le informó de que tendría que esperar hasta el 21 de enero. Entre tanto, el 11 de diciembre, comprobó que en su carpeta sanitaria estaba disponible el informe de la prueba. El resultado era claro y contundente: carcinoma urotelial.
Un día después, el 12 de diciembre, se puso en contacto con el servicio de Urología para dar cuenta del resultado. «Curiosamente, en vez de que el sistema me avise a mí, fui yo quien avisó al sistema», ha señalado en declaraciones a los medios de comunicación en el exterior del edificio de Consultas Externas de HUA, en Gasteiz, donde ha estado arropado por integrantes de OPA y del movimiento de pensionistas, ente otros colectivos sociales.
El diagnóstico no es nuevo para García, le han operado cuatro veces desde 2021, y conocía los pasos a dar. Pidió que se pusiera en marcha el procedimiento administrativo para poder ser sometido a una intervención quirúrgica, pero una doctora le dijo que tenía que esperar hasta el 21 de enero. La fecha dada por Osakidetza.
«Me callé y vine el 21 de enero, y cuando el médico vio el informe dijo que había que iniciar el proceso de intervención quirúrgica», ha detallado, incidiendo en que Urología tenía acceso al informe y podía haber iniciado los trámites con antelación para extraer el carcinoma. Sin embargo, hay algo diferente a las anteriores ocasiones, y es que la petición del facultativo ya no responde a una cuestión «urgente», sino que se tramita como «preferente». «Con lo cual los plazos se amplían».
Finalmente, se estableció que la operación tendría lugar el 18 de febrero, coincidiendo con la huelga de médicos. Según ha detallado, llamó por teléfono con antelación para saber si su intervención se vería afectada, y «la respuesta fue ‘no lo sabemos’». Modificó la mediación y tomó antibiótico para poder entrar en quirófano. Y el día 18 ingresó en el Hospital de Santiago. «Pero cuando estaba esperando llegaron dos urólogas y me dijeron que no habría intervención porque el anestesista estaba en huelga».
Le dijeron que esperase entre una y dos semanas, pero siete días después no le ha llamado nadie. Desde Atención al Paciente le han dicho que la intervención está programada para el 3 de marzo, pero no hay una confirmación por parte de los facultativos. «Yo no tengo una comunicación oficial», ha apuntado, y ha mostrado su temor a una metástasis a consecuencia de la demora.
Basta con señalar que Osakidetza establece que los tiempos de espera en cirugía oncológica no podrán superar los 30 días, y en su caso han pasado 90 días desde que sometió a la biopsia y 75 días desde que conoció el diagnóstico de carcinoma. Hace cinco días presentó un escrito en Atención al Paciente, sin haber recibido una respuesta.
García, que fue parlamentario de Izquierda Unida en la Cámara de Gasteiz, ha denunciado que «hay mucha gente en la misma situación». «Parece que quieren acabar con el sistema público de salud para la que gente se incline por la medicina privada», ha censurado antes de remarcar que la concentración de este martes busca «llamar la atención sobre algo que no debería de haber sucedido y que está sucediendo». Una «negligencia médica».

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