
Un pobre Osasuna se va de vacío de Valencia, que con muy poco fútbol ha superado por 1-0 a los navarros. Los de Lisci tienen por delante un mes de marzo para certificar la mejora ante el Mallorca, Real Sociedad y Girona.
Ambos equipos llegaban al duelo en Mestalla con dinámicas diferentes. El Valencia, con un único triunfo en los últimos 5 duelos, necesitaba la victoria para abrir hueco con el descenso; Osasuna, en cambio, tras ganar al Madrid pese al empeño de Quintero González y no conocer la derrota desde el 10 de enero, con una victoria sumaría 36 puntos, una puntuación más que notable para ser principios de marzo. El paso adelante de Osasuna es evidente, más allá de la mejora en la clasificación, y tras la simplificación de la propuesta de Lisci, la mejora en el juego es una obviedad. El resultado ya era jugoso para los navarros: 15 puntos de 24 posibles en 2026, pero con la derrota se ve cortada esa racha.
La especulación como argumento
Los dos equipos han salido especulativos, presionando al rival de manera muy tímida. Quizás, los locales han entrado mejor al partido, y las primeras aproximaciones han sido chés, pero sin apenas crear peligro. Lisci empujaba e invitaba a salir a los suyos hacia adelante, pero los jugadores han sido cautos a la hora de apretar al rival. En cambio, con el control del balón, la banda de Javi Galán ha sido el argumento prioritario para no perder la posesión. De todas formas, los dos equipos han perdido dicha posesión en un sinfín de ocasiones en los primeros 15 minutos de partido.
La tranquilidad de Osasuna, refrendada por los resultados, le ha permitido encarar el inicio de esta manera, pero quizás con excesiva parsimonia a la espera de poder armar un buen contraataque. El Valencia, necesitado de puntos, tampoco parecía estar incómodo con un ritmo bajo y plano. La ausencia de Aimar ha sido notoria en el cuadro rojo, poco fútbol por dentro y poca verticalidad en la primera media hora larga de partido.
En la primera parte se han visto dos equipos muy ordenados, poco riesgo por parte de ambos equipos, y, en consecuencia, ninguna ocasión de gol. En un fútbol donde cuesta mucho ganar, un punto lejos de El Sadar es un buen botín, pero el planteamiento de la primera parte ha sido difícil de digerir.
La primera ocasión de Osasuna ha llegado en el minuto 47, cuando, tras un buen centro de Rubén García, el remate de Budimir se ha marchado cerca del larguero. No obstante, la acción estaba anulada por falta previa del croata. Un minuto más tarde, y tras un desajuste del Valencia, Víctor Muñoz ha gozado de una buena oportunidad, pero su disparo se ha marchado alto. Sin ningún cambio radical, tras las dos llegadas rojas, los pitos y el murmullo han incrementado en Mestalla, sinónimo de nerviosismo.
La necesidad del Valencia
Sergio Herrera, aburrido, ha dejado una jugada surrealista, que no ha acabado ni en ocasión por la tardanza de Rioja. Ejemplo de lo que ha sido la primera parte. Sin embargo, el inicio de la segunda parte ha empezado con otro ritmo, con ambos equipos más largos y, por ende, más desordenados. Tras una incidencia en la grada local y varias entradas tardías, el juego se ha embarrado, y los locales han empezado a apretar con tres centros laterales seguidos y una buena parada de Sergio Herrera.
Los nervios han avivado el partido cuando se ha cumplido la hora de juego. Dichos nervios no son buen acompañante en ninguna circunstancia vital. El Valencia está cerca del descenso, y la necesidad de puntuar es crucial y, tras un error de comunicación entre Herrando y Herrera, ha resultado en penalti a favor del Valencia. No a la primera, porque una acción surrealista de Gayà ha obligado a repetir el penalti, pero a la segunda Ramazani ha transformado el penalti adelantado a los locales. 1-0, minuto 66.
Nuevo contexto, poca capacidad de reacción
Después de un inicio algo más valiente, Osasuna se ha caído y Lisci ha tenido que agitar el árbol para poder acercarse al área. El capitán Rubén García ha sido el perjudicado, y Raúl García de Haro, en buen estado de forma, ha entrado para compartir ataque con Budimir. Corberán, por su parte, ha contrarrestado el movimiento de Lisci imponiendo la defensa de 5, con Vázquez y Tárrega. Tras el intercambio de cartas, y después de 10 minutos del gol del Valencia, los rojos no se han asomado al área local. Mientras las pérdidas de tiempo eran continuas, Lisci ha hecho tres nuevos cambios: Juan Cruz, Moi Gómez y Kike Barja han entrado en lugar de Herrando, Moro y Torró.
Las pocas incursiones de Osasuna han sido protagonizadas por el extremo izquierdo de Noain, Kike Barja, que ha superado a su rival y ha forzado varios córners. Pero lejos de estar cerca el empate, los locales han jugado a la perfección «otro fútbol» y apenas han sufrido. Osasuna ha mostrado falta de fondo de armario y poca capacidad de reacción, y la derrota es justa, porque el Valencia con muy poco ha ganado el partido.
FICHA DEL PARTIDO:
Valencia: Dimitrievski; Thierry R., Nuñez, Comert, Gayà (J. Vázquez, min 76); L. Rioja (Danjuma, min 55), Rodríguez, Ugrinic (Tárrega, min 76), Ramazani (Diego López, min 90); Javi Guerra y Sadiq (Hugo Duro, min 90).
Osasuna: Sergio Herrera; Rosier, Catena, Herrando, Javi Galán; Torrió, Moncayola (Osambela, min 92), Moro, Víctor Muñóz, Rubén García (Raúl García de Haro, min 74); Budimir.
Goles: 1-0, Ramazani (min. 66).
Árbitro: Adrián Cordero Vega. Ha mostrado tarjeta amarilla a los locales Gayà (min.30) y Cömert (min.58), y a los visitantes Rosier (min.21), Sergio Herrera (min.64) y Moi Gómez (min. 84).
Incidencias: Partido correspondiente a la jornada 26 de Primera disputado en el estadio de Mestalla ante 44.415 espectadores.

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