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Coudet se marcha a River y Quique Sánchez Flores es el elegido para salvar al Alavés

Situación insólita para un Alavés habituado a nadar en la zozobra de banquillos. River Plate ha seducido a Coudet, que vuelve a su país tras 14 meses en Gasteiz, marcados por la larga sombra del impopular relevo de García Plaza. Y a 12 partidos del final... En su lugar llega Quique Sánchez Flores.

Eduardo Coudet, en el partido del final de la liga pasada en San Mamés.
Eduardo Coudet, en el partido del final de la liga pasada en San Mamés. (Raul Bogajo | FOKU- AFP)

Chacho Coudet ya es historia, breve historia, en el Deportivo Alavés. Se marcha a uno de los clubes más grandes de Latinoamérica, sino el que más (es el que acumula más puntuación histórica en la Libertadores): River Plate. Su sustituto, Quique Sánchez Flores, tal y como ha confirmado el club a última hora de la tarde de este martes.

Fuentes del club argentino han avanzado el cierre del acuerdo en la madrugada de este martes en Euskal Herria. Afirman que River pagará al Alavés en torno a un 1 millón de dólares por la salida anticipada.

El equipo vasco ha confirmado la marcha a última hora de la tarde. En un escueto comunicado, la entidad gasteiztarra ha agradecido «el trabajo realizado durante esta etapa al frente del banquillo albiazul». Asimismo, le ha deseado «la mayor de las suertes en sus próximos retos profesionales y personales».

Pocos minutos después, ha confirmado la llegada de Sánchez Flores hasta 2028. «Su experiencia en la gestión de vestuarios y en competiciones de máxima exigencia competitiva supone un aval para liderar el proyecto deportivo albiazul y alcanzar el objetivo de seguir un año más en la máxima categoría», ha destacado el club.

El nuevo técnico albiazul viajará a Gasteiz en el día de hoy y se incorporará de manera inmediata al equipo para dirigir el próximo partido que enfrentará en Mestalla al Deportivo Alavés y al Valencia el domingo.

Más que una caricia

El club babazorro no ha podido competir con el tirón del gigante de Buenos Aires. El jueves Coudet ya admitió que sentía su interés «como una caricia». Este fin de semana su representante ha admitido que hay negociaciones en marcha. Tiene además una unión personal muy estrecha con River, donde jugó cinco temporadas: de 1999 a 2004, con un breve paréntesis en el Celta de Vigo.

La salida, en cualquier caso, confirma que la historia de altibajos del bonaerense en Gasteiz ha tenido más de desamor que de cariño. Tuvo un arranque difícil puesto que la hinchada no acabó de entender la destitución del hombre del ascenso, Luis García Plaza, y le costó arrancar en resultados. La salvación no se amarró hasta el penúltimo partido liguero, en Valladolid, y por los pelos.

Esta temporada Eduardo Coudet parecía algo más asentado. Había logrado al menos imprimir su sello: intensidad, presión, esfuerzo a destajo... También modelar el equipo más a su gusto con ‘pretorianos’ como Boyé o Pablo Ibáñez. Sin embargo, también es cierto que el juego no ha tenido excesiva continuidad, los resultados han ido por fases, y por tanto no ha acabado de ganarse el crédito total de la grada.

Cuando ha llegado la opción River, pronto se intuyó que no había color en la pugna, aunque Coudet jurara algo de manual: que el jueves no había recibido aún ninguna comunicación desde el Monumental de Buenos Aires. Obviamente para entonces todavía ni había sido despedido por la ‘barra’ Marcelo Gallardo, una institución en el club. La despedida que le tributaron 90.000 personas en el estadio tras el último partido de liga (en la madrugada del viernes en Euskal Herria, contra Banfield) deja claro efectivamente que River está en otro escalón respecto al Alavés.

 

Doce en nueve años

En contra del Alavés pesa probablemente también su condición de ‘banquillo caliente’, poco estable. Tras la permanencia de mayo ya costó que Coudet fuera ratificado en el cargo, y ocurrió además para una sola temporada. La secuencia es elocuente: doce entrenadores en nueve años. Por aportar algunos detalles significativos, José Bordalás no fue renovado pese a ascender, a Luis García Plaza se le cesó sin estar en descenso, y ahora Coudet prepara las maletas sin esperar al fin de temporada. Falta un detalle que no es menor: cómo se materializaría la salida, puesto que no contractualmente no estaba prevista esta situación.

Resulta muy poco frecuente que un equipo pierda a su entrenador sin mediar cese a solo doce jornadas del final, y más aún con una liga auténticamente envenenada este año, en el que puede hacer falta más de 40 puntos para mantener la categoría. 

Quique Sánchez Flores

Aunque parte de la hinchada presionaba por el retorno de García Plaza considerándolo de justicia, la opción no parecía figurar en la agenda de la directiva. Este martes noche se ha confirmado oficialmente la llegada de Quique Sánchez Flores, que estará en Gasteiz ya este miércoles y salvo contratiempo se sentará en el banquillo en Mestalla el domingo a las 21.00.

 

El madrileño no necesita mucha presentación porque lleva entrenando periódicamente en la liga desde hace 22 años. Suma tres etapas en Getafe y una en Atlético de Madrid, Sevilla, Espanyol y Valencia. También ha dirigido a equipos en la Premier (Watford), Portugal (Benfica), China y Emiratos. Experiencia le sobra por tanto, aunque será su primera aventura en Euskal Herria. Lleva casi dos años sin entrenar, desde que no renovó con el Sevilla tras una salvación agónica.