Sanferminak 2012
Especial-comillas
Ya lo dijo Mikel Urmeneta el año pasado. «Es como si nos dejasen sentirnos superlibres durante nueve días al año. Luego la gente vuelve a su vida sedentaria». Así son los sanfermines; nueve días de fiesta, locura y diversión con el pañuelico al cuello.
Albisteak
Cientos de personas brindan por 22 pañuelos y los que faltan aún
Alberto Pradilla|IRUÑEA|2012/07/07

«No esperaba salir. Así que tenía encargados pañuelos y un detalle para los kides y algún otro más». Iñigo González, el último preso político navarro que ha abandonado las prisiones españolas antes del 6 de julio, se expresaba así después de participar en el tradicional brindis post-txupinazo. Según relató, tenía hasta un repertorio de txarangas con los que ambientar a sus compañeros de la prisión de Extremera. Antes de abandonar sus muros, hace apenas semana y media, dejó el encargo de que esos pañuelos fuesen repartidos entre el resto de presos políticos. El recuerdo para ellos, para los que faltan, siguió presente ayer en el tradicional y cada vez más concurrido brindis por los represaliados celebrado en el portal de Zumalakarregi. Una mezcla entre la alegría de recibir y la demanda de que sea el último año con vascos entre rejas.

Cientos de personas, cada año más, tomaron parte en un acto que seguirá en agenda hasta que todos estén en casa. Iñigo González fue el encargado de abrir el champán. Pero, junto a él, otros 21 represaliados que durante los últimos 12 meses han dejado las cárceles españolas. El brindis constituye uno de los momentos más emotivos de las fiestas. Son los que acaban de llegar, pero también el recuerdo de los que faltan. Y la unión de todos ellos con los que siguen aquí. Como señalaba Artzai Santesteban, expreso de Antsoain, «hay que reconocer la labor de los jóvenes que hoy han estado con la ikurriña y reivindicando la repatriación de los presos en el Ayuntamiento».

El recuerdo principal de todos ellos: los que se quedaron al otro lado del muro. Como Garbiñe Urra y Garazi Autor, reflejos de la mezcla de alegría por regresar a los sanfermines pero con el recuerdo de la gente que ahí sigue. En la misma línea, Alberto López. Y todos ellos. La alegría en dos direcciones; pero también la falta. En resumen: hacia unas fiestas sin represaliados. Como López constataba, este es un objetivo que depende «del trabajo del día a día y la presión popular».