Joseba SALBADOR
DONOSTIA

La tesis de un segundo rescate cobra fuerza en solo tres días

La prima de riesgo española sigue en cotas históricas y confirma que el préstamo europeo no ha supuesto ni un alivio para Madrid. Medios muy influyentes empiezan a dar por seguro que hará falta otra intervención más potente.

Una mujer pasa ante las pantallas de la Bolsa de Madrid. (Javier SORIANO/AFP PHOYO)
Una mujer pasa ante las pantallas de la Bolsa de Madrid. (Javier SORIANO/AFP PHOYO)

Las dudas sobre la capacidad del Estado español para devolver el rescate multimillonario si no hay crecimiento económico, junto a la falta de detalles concretos sobre las contraprestaciones que se exigirán, han incrementado las incertidumbres y han reforzado la tesis sobre la necesidad de un segundo rescate. Tanto el ‘New York Times’ como ‘The Guardian’ advertían ayer de la probabilidad de que la primera ayuda no sea suficiente y que el Estado español necesite un segundo rescate, en este caso, de toda su economía.

El rotativo neoyorquinno señalaba que «la ayuda se sumará a la carga de la deuda del país, haciendo más difícil para el Gobierno pagar la deuda que ya tiene mientras mantiene los servicios básicos. Un segundo rescate para apuntalar el gobierno es probablemente inevitable».

El analista Nils Pratley afirmaba en ‘The Guardian’ que «el país no puede darse el lujo de financiarse a tasas de interés del 6,5% a diez años. Mientras persistan estas tasas, la trama se encamina hacia un plan de rescate más grande».

De hecho, las dudas sobre el éxito del rescate volvieron ayer a ejercer una presión feroz sobre el bono español a diez años, que vio cómo se elevaba su interés por encima del 6,8%, cota desconocida desde que existe el euro, aunque finalmente la presión se suavizó levemente hasta el 6,71%.

La prima de riesgo, curiosamente, no resultó muy perjudicada, debido a que el rendimiento del bono alemán también evolucionó al alza, de tal forma que el diferencial entre ambos títulos se colocó en 528 puntos básicos, eso sí, por encima de los 520 del lunes.

En un acto celebrado ayer tarde, el ministro español de Economía, Luis de Guindos, afirmó que se prevén unos días de «una enorme volatilidad» y «una enorme tensión» en los mercados, por lo que pidió tranquilidad y apeló a la unidad de Europa ante el euro.

El comisario de Competencia y vicepresidente de la Comisión Europea, Joaquín Almunia, desveló ayer que el Estado español cobrará al menos un interés del 8,5% anual a los bancos a los que rescata porque así lo exige la normativa comunitaria.

«Burbuja inmobiliaria»

Entretanto, la canciller alemana, Angela Merkel, incidió ayer en la responsabilidad del Estado español en la situación generada al señalar que las consecuencias de una «burbuja inmobiliaria de diez años» no las puede afrontar un estado en solitario. Por ello defendió los mecanismos de ayuda financiera de la Unión Europea, «precisamente para solventar estos problemas».

La canciller aseguró que el Estado español, al igual que Grecia, Irlanda y Portugal, debe «asumir sus responsabilidades», continuar con las «duras» reformas que se ha propuesto y afrontar los «grandes retos» que tiene por delante.

A las dudas en torno a la economía española se añadió la recta final de la campaña electoral en Grecia, que el próximo domingo celebrará por segunda vez en mes y medio unas elecciones generales de las que podría salir un Gobierno reacio a aplicar las exigencias de la zona euro.

Bruselas insiste en que si Atenas no cumple lo pactado, se cancelará el rescate, lo que condenaría al Estado griego a la suspensión de pagos y a una posible salida de la Unión Monetaria.

Precisamente, la Comisión Europea admitió ayer que existen discusiones sobre los «escenarios» en el seno de la UE para una posible salida de Grecia del euro y está proporcionando asistencia legal a los que se lo piden.

No obstante, desmintió que exista un plan sobre posibles planes de contingencia, que implicarían, en el peor de los escenarios, limitar retiradas de efectivo de los cajeros automáticos, establecer controles fronterizos e introducir controles al capital, al menos en Grecia. «No dije que no estoy al tanto de discusiones, he dicho que no estoy al tanto de ningún plan, que es diferente», explicó el portavoz comunitario Olivier Bailly.

Barroso replica a Rajoy

Entretanto, el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, replicó ayer a Rajoy y aseguró que fue él quien convenció al presidente español, que se mostraba «reticente», de que pidiera a la UE un rescate de hasta 100.000 millones para la banca española.

«Nuestra posición en la Comisión era, ya cuando hablé con él la semana pasada, que un programa (de rescate) resultaba necesario y que interesaba tanto a España como a la eurozona tener una decisión», sostuvo Barroso en una entrevista al diario británico ‘Financial Times’.

«El presidente español reaccionó de forma extremadamente positiva a esta idea», agregó el presidente del Ejecutivo comunitario.

En declaraciones efectuadas ya por la tarde, sin embargo, Barroso negó que hubiera presionado al presidente español. «Lo que pasó fue que hablé con el presidente español y le dije que nuestro enfoque era que convenía pedir ayuda para los bancos y él fue extremadamente favorable a ello y me mostró que ya era esa su intención antes de mi llamada», aseguró.

En la entrevista al diario británico, José Manuel Barroso defendió la puesta en marcha en la Unión Europea a partir del año que viene de una unión bancaria en la que las grandes entidades queden sujetas a un supervisor europeo único. El plan incluye también un sistema europeo de garantía de depósitos y un fondo de liquidación prefinanciado por la banca para gestionar quiebras.