Aranalde opta por «la insumisión» para seguir «trabajando por una Euskal Herria en libertad»

Jokin Aranalde, interlocutor del Colectivo de Exiliados Políticos Vascos (EIPK) cuya entrega al Estado español ha acordado la Corte de Casación de París, ha anunciado que ha decidido optar por «la insumisión» ya que, como portavoz de ese colectivo, su compromiso es «trabajar para que hasta el último de los exiliados y deportados podamos vivir en una Euskal Herria en libertad».

NAIZ.INFO|BAIONA|2013/10/31 10:05|4 iruzkin
Aranalde
Jokin Aranalde, junto a Beñat Atorrasagasti y Aitor Zubillaga, el pasado 29 de julio. (Bob EDME)

Jokin Aranalde anuncia, en una carta en euskara, castellano y francés a la que ha tenido acceso NAIZ que, ante la decisión de la Corte de Casación de París de dar luz verde a su entrega al Estado español, ha optado «por la insumisión ya que, como uno de los portavoces del Colectivo de Exiliados Políticos Vascos (EIPK), mi compromiso es trabajar para que hasta el último de los exiliados y deportados podamos vivir en una Euskal Herria en libertad».

El exiliado ibartarra recuerda que los últimos 50 años –tiene 67– le ha tocado vivir «una de las épocas más negras de mi pueblo provocada por los dos estados» y que ha sido «torturado tres veces, la última en 2002». Por eso y porque «ni mi mente ni mi cuerpo soportarían ser torturado por cuarta vez» decidió instalarse en Ipar Euskal Herria.

Aranalde repasa los dos acontecimientos que propiciaron el nuevo ciclo político en Euskal Herria, como la Conferencia de Aiete y el cese definitivo de la actividad armada por parte de ETA, pero lamenta que «solo Euskadi Ta Askatasuna ha cumplido al 100% con su palabra».

«Ante la actitud negativa de los estado» –prosigue–, el Colectivo de Exiliados, del que es interlocutor, decidió que debería activarse para «hacer que el proceso de paz se materialice» y el 15 de junio presentó en Biarritz sus aportaciones, «en sintonía total con el espíritu de la Conferencia de Aiete».

En su misiva censura que «en vez de recibir positivamente la propuesta constructiva del Colectivo, los dos estados han respondido con un nuevo golpe represivo», con la detención del propio Aranalde, de Beñat Atorrasagasti y de Aitor Zubillaga.

Las euroórdenes de Atorrasagasti y Zubillaga fueron rechazadas, lo que para Para Aranalde ha sido utilizado para «dar una imagen de imparcialidad, para ocultar un juicio farsa», ya que el objetivo «real» es, a su juicio, «obstaculizar la hoja de ruta» de EIPK.

«Es obvio que se trata de un juicio político», afirma, y recuerda que ante esa situación diversas personalidades institucionales y políticas, movimientos sociales y culturales plantearon la necesidad de responder con «una actitud de insumisión y desobediencia» para socializar la propuesta del Colectivo de Exiliados y para que «por encima de los dos estados, el proceso democrático se lleve hasta el final».

Explica que «animado» por la actitud «encomiable» de esos agentes, ha decidido «optar por la insumisión» ante su inminente entrega al Estado español.

Aranalde finaliza su carta subrayando que «el pueblo es la base y la garantía para que Euskal Herria pueda avanzar» y por ello apela a la ciudadanía a movilizarse «para conseguir la verdadera paz que tanto ansiamos y necesitamos».

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