Japón modifica su política de defensa entre protestas

El Gobierno japonés ha aprobado una histórica y polémica modificación de su Constitución, que le permitirá por primera vez ayudar militarmente a un país amigo si este es atacado. La medida ha suscitado protestas en la calle y críticas de China.

NAIZ|TOKIO|2014/07/01
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Protestas ante la residencia del primer ministro japonés por la modificación de la Constitución. (Yoshikazu TSUNO/AFP)

Los partidos que conforman la coalición de Gobierno en Japón han aprobado la nueva política de defensa del país y han modificado la Constitución aprobada tras la II Guerra Mundial, lo que permitirá a Tokio enviar tropas de combate al extranjero para ayudar militarmente a un país amigo si este es atacado.

El cambio en la interpretación de la Constitución se plasma en una moción que presentará el Gobierno ante el Parlamento, que saldrá adelante gracias al apoyo del Partido Liberal Demócrata (PLD) de Abe y de su socio minoritario de coalición, el partido Nuevo Komeito.

La iniciativa pone fin al veto a la «autodefensa colectiva» o a ayudar a un país amigo «si la existencia del país se ve amenazada y existe un claro peligro de que se vean anulados los derechos del pueblo a la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad».

permitirá a Japón implicarse en operaciones de la ONU de «mantenimiento de la paz» o responder a contenciosos de baja intensidad como los conflictos de soberanía que mantiene Japón con países como China, Corea del Sur o Rusia.

El primer ministro, Shinzo Abe, ha descartado intervenciones a mayor escala con envío de tropas para operaciones multilaterales como la guerra contra Irak de 1990-91 o la invasión de Irak de 2003.

Apoyo de EEUU y crítica de Pekín

Estados Unidos, aliado estratégico de Tokio, ha apoyado esta modificación de la Constitución que permitirá a Japón un «mayor compromiso con la alianza bilateral», según Washington.

Por su parte, China ha criticado los planes del Gobierno japonés de acabar con el carácter pacifista de la Constitución y le ha urgido a que «respete las preocupaciones de sus vecinos por su seguridad y maneje el asunto con prudencia», según ha indicado en rueda de prensa el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores chino, Hong Lei.

El portavoz ha asegurado que el Gobierno de Shinzo Abe «ha fabricado deliberadamente» presuntas amenazas exteriores a Japón, con fines políticos, y que Tokio «debería mantener la senda del desarrollo pacífico, largamente perseguida desde el fin de la Guerra Mundial».

Oposición en la calle

La medida también cuenta con el rechazo de gran parte de la opinión pública japonesa –más del 60% según las últimas encuestas–. Ayer, unas 10.000 personas salieron a la calle para protestar, según los convocantes.