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Los escándalos de Esparza (I): Osasuna y el colegio Amigó

Primero de una serie de artículos sobre la dudosa gestión del candidato de UPN en sus distintos cargos públicos. En él se detallan los pagos irregulares de Osasuna al colegio del que Esparza está en excedencia durante su etapa como director del Instituto Navarro para el Deporte.

@AritzIntxusta|2015/05/19 18:40
Luisamigob
Durá, Esparza e Izko asisten en primera línea a la inauguración de nuevas instalaciones en el Amigó en 2009. (Gobierno de Navarra)

Más allá de la anécdota de que Javier Esparza y Txuma Peralta (supuestamente el directivo que llevaba los maletines en las compras de partidos de Osasuna) jugaban juntos a fútbol-7 hasta que salieron a la luz los amaños rojillos, el candidato de UPN tiene respuestas que dar sobre las cuentas de Osasuna. Cabe recordar que él fue el máximo responsable del Deporte en Nafarroa en los años en los que Osasuna no pagaba a la Hacienda Foral, pero sus vinculaciones no terminan ahí.

Esparza es profesor en excedencia del colegio religioso Amigó, puesto que dejó para entrar en política. En los años 90, el Gobierno de Nafarroa construyó en esa escuela privada (de los Capuchinos Terciarios) dos edificios para un centro de acogida de menores con dinero público, llamado Lagun Etxea. Tras diez años funcionando como residencia para menores con problemas, el colegio decidió dejar de gestionar el centro por desavenencias con el Departamento de Bienestar Social. La residencia con capacidad para 20 niños se cerró en 2003. El convenio entre el Gobierno y el Colegio Amigó explicitaba que si el colegio volvía a hacer uso lucrativo de esos edificios, tendría que devolver todas las subvenciones percibidas (pudiera ascender al coste de los dos edificios gemelos) y la situación se encalló, quedando la residencia Lagun Etxea vacía.

En 2007, Javier Esparza pide una excedencia al Amigó para desembarcar en la cúpula del Departamento de Bienestar Social, en calidad de director del Instituto Navarro para el Deporte. Bajo su gestión, en 2008 el Colegio Amigó llega a un convenio con la Fundación Osasuna para utilizar el centro para menores como residencia para jóvenes promesas del club. El Amigó tenía contrato para con los gastos de manutención y residencia y, además, se encargaba de su escolarización. El contrato entre Osasuna y el centro ni siquiera hace referencia a la cuantía por esos servicios y fue firmado por el director del centro y el entonces presidente de Osasuna, Patxi Izco. Osasuna primero empezó a llevar a Lagun Etxea menores de puntos lejanos de Nafarroa. Luego las cosas fueron a más con niños de Rumanía o Malí (2012).

La inspección del Consejo Superior de Deportes a Osasuna del pasado año, además de los amaños de los rojillos, destapó que el Amigó estaba recibiendo 300.000 euros al año sin que mediara factura alguna por cuidar de estos menores. En concreto, detectó un correo del director del  Amigó, José Manuel Durá, reclamando esa deuda en negro a la Fundación Osasuna. A priori, la idea parece brillante. Si no había facturas de por medio, el colegio no tendría que devolver las ayudas de Bienestar Social por usar el edificio que no era suyo. Un negocio redondo alcanzado bajo supervisión de Esparza.

Lo cierto es que, pese a que hace meses que afloró este escándalo, el Departamento de Bienestar Social se mantiene en silencio, pese a saber que el Amigó estaba haciendo negocio con los edificios públicos (y encima sin factura). Lejos de esconder la vinculación de Esparza con el centro, Durá ejerció de maestro de ceremonias en la proclamación de Esparza como candidato a la Presidencia. Es difícil prever si este asunto, una de las ramificaciones del «caso Osasuna» que se siguen investigando en los tribunales, acabará salpicando a Esparza. Durá, por contra, tendrá más complicado eludir responsabilidades en tanto que el correo reclamando 300.000 euros «en negro» a Osasuna lleva tiempo en manos del juez.

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