Un juez chileno reabre la investigación por los crímenes de la Caravana de la Muerte

Un juez chileno ha decretado la reapertura el caso ‘Caravana de la Muerte’, en el que mataron a un centenar de presos políticos tras el golpe militar de Augusto Pinochet, para aclarar el papel de miembros del regimiento Coquimbo de La Serena, entre ellos el que fuera comandante en jefe del Ejército Juan Emilio Cheyre.

NAIZ|SANTIAGO DE CHILE|2016/09/21|0 iruzkin
Chile
Una mujer deposita flores en un cementerio en el 43 aniversario del golpe de Estado de Pinochet. (Martin BERNETTI/AFP)

El juez Mario Carroza ha reabierto el expediente tras recibir los primeros informes de la Policía de Investigaciones de Chile (PDI) con respecto al libro de novedades de la guardia de la cárcel norteña, descubierto recientemente.

Se trata de una libreta de registros del recinto penal donde se daba cuenta de la salida de medio centenar de detenidos para ser trasladados al regimiento Coquimbo, a 472 kilómetros al norte de Chile, el 15 octubre 1973, más de un mes después del golpe de Estado de Pinochet.

Para algunos analistas, la llamada ‘Caravana de la Muerte’ tuvo un doble objetivo para Pinochet; aterrorizar a los opositores y asegurarse la lealtad de los militares de las regiones involucrándolos en sus crímenes.

La caravana era una comitiva militar que tras el golpe de Estado del 11 de setiembre de 1973 recorrió Chile y mató a un centenar de presos políticos en diversas ciudades.

La comitiva era comandada por el general Sergio Arellano Stark, quien actuaba como «delegado del comandante en jefe», lo que supone que debía ser obedecido como si fuera el propio dictador Pinochet.

La comitiva militar recorrió Chile en un helicóptero, cuyos integrantes sacaban a presos políticos de las cárceles, los llevaban a lugares despoblados y los ejecutaban.

En ocasiones, trasladaban los cadáveres a cementerios, pero en otras los dinamitaban y sepultaban de forma clandestina.

Por estos hechos, el exgeneral Cheyre, que fue jefe del Ejército entre el 10 de marzo de 2002 y el 10 de marzo de 2006, se encuentra procesado como presunto cómplice de homicidio desde el pasado 7 de julio, al igual que otros ocho exuniformados que también eran miembros del citado regimiento.

El juez Carroza ha reconocido que la importancia del documento podría reafirmar o descartar su tesis en cuanto a que el regimiento prestó plena colaboración a la Caravana de la Muerte.

Cuando murió, a finales de 2006, Pinochet estaba procesado por algunas ejecuciones cometidas por la Caravana de la Muerte.

Antofagasta, Calama, Copiapó, La Serena, Linares, Cauquenes y Valdivia fueron algunas de las ciudades que el grupo comandado por Arellano Stark, que murió en marzo de este año, visitó y dejó atrás decenas de víctimas.

El militar fue sometido a proceso y en 2008 fue condenado a seis años de presidio por el homicidio de cuatro opositores en la localidad de San Javier, caso en el que también fueron condenados los exoficiales Carlos Romero Muñoz José Parada Muñoz y Julio Barros Espinace.