Iñaki Iriondo
La victoria de los kilómetros 1 y 2
2017/03/31 00:00

Salió Korrika de Otxandio –a la hora del british tea– camino de Iruñea, en una carrera de relevos única en el mundo por distancia, organización, apoyo popular, respaldo institucional y objetivos. Una demostración más de la maravillosa locura (esfuerzo militante) de un sector de este pueblo que se resiste a la asimilación. En esta era de internet le llaman crowdfunding a la versión digital y más cómoda de lo que siempre hemos conocido como recurrir al sablazo (en dinero, tiempo o trabajo) de amigos y conocidos, más o menos concienciados, para poner en marcha ikastolas, una red de euskaltegis, un diario (Egin) y dos (Egunkaria) y tres (GARA) y cuatro (Berria) y un sinnúmero de organismos y colectivos varios. Todos ellos con un tesoro común: el voluntariado.

Salió Korrika de Otxandio de la mano de la familia de Joseba Kanpo, en merecido homenaje al otxandioarra culpable de que un sueño de sobremesa se haya convertido, después de tiempos duros, en un árbol de cuya sombra euskaldun muy pocos quieren ahora mismo perder el cobijo.

Y va Korrika camino de Iruñea, pero se la encontró primero en el segundo kilómetro con representantes de distintas capitlaes y ayuntamientos de toda Euskal Herria, también de Iruñea, el alcalde de Gasteiz y el de Baiona y presidente de la Mancomunidad de Iparralde. Ikusi dok hori, Josean? Anteayer, Korrika era despreciada por las instituciones, cuando no ilegalizada (de todo ha habido en 20 ediciones), a su paso por Nafarroa. En Lapurdi, Zuberoa y Nafarroa Behera formaba parte del folclore. Y recordemos también los tiempos en los que el consejero Joseba Arregi la combatía y el EBB mandaba una circular a sus ayuntamientos para que ni dieran subvenciones ni ofrecieran facilidades. Desde junio de 2015, sus organizadores son recibidos y bienvenidos por las autoridades del Gobierno navarro y el alcalde de Iruñea es un korrikalari convencido. Eso marca una política de cambio. Mucho antes el boicot dejó paso a que Lehendakaritza les abriera sus puertas, el EBB se fotografíe con los organizadores y PSE y PP corran en kilómetros cogidos por diversas instituciones. Korrika ya no es un objeto de enfrentamiento, sino un sujeto de unión. ¿Una victoria de la izquierda abertzale? Una ganancia para todas y todos.