Una historia de viejos en un océano de jóvenes
2017/07/29 11:15

Hace diecinueve años, cuando cientos, quizás miles de los asistentes a este Hatortxu XX no habían nacido, la organización juvenil Jarrai organizó su tercer Topagune en Oiartzun. El modelo tenía visos de agotamiento ya por entonces, y se hizo un esfuerzo titánico por innovar más allá de la música. Con esa idea se organizó, entre otras cosas, un área de comunicación, con «computers» neolíticas, una red interna para experimentar –internet era entonces cosa de unos pocos– y talleres de diseño y audiovisuales. Aún sonaba en las radiofórmulas el hit “Video Killed the Radio Star”. Casi nadie pensaba que en el «piedra, papel o tijera» de la comunicación internet podría machacar al resto. No digáis que no os avisé, este es un cuento de viejos.

Metidos en harina, también se decidió publicar un pequeño periódico para el evento. La publicación se imprimía en la rotativa de “Egin”. Era semana santa, y a los pocos meses Baltasar Garzón cerraría el diario. Aquí podéis ver el estado en que quedó la rotativa: https://vimeo.com/41691012. El cierre fue declarado ilegal incluso por los tribunales españoles. Eso no evitó que nueve venerables personas ingresarán en prisión por publicar un periódico, y que pasaran dispersados en cárceles españolas más de 6 años de media. Uno de los 329 presos actuales, Joxean Etxeberria, sigue en la cárcel por esa causa.

Partiendo de la noticia de la liberación del último director de “Egin”, Jabier Salutregi, se puede recorrer la historia de una injusticia inaudita que escandalizará a cualquier demócrata: goo.gl/2QPqpa. Si se tienen fuerzas, esta historia particular muestra como pocas de qué trata el alejamiento de presos políticos y la política de venganza contra ellos y sus familias: goo.gl/ANosxT.

No os lo perdáis. El cierre fue declarado ilegal, los directivos fueron encarcelados, pero no contentos con eso, le endosaron a GARA la deuda de “Egin” con la Seguridad Social española. Son 4,6 millones de euros. Por eso el periódico lleva 14 años en suspensión de pagos, bajo supervisión judicial. Eso condiciona nuestra capacidad y nuestra viabilidad, nos sitúa al límite. Otro ataque contra la libertad de prensa.

De vuelta a la actualidad –porque esta quizás sea una historia de viejos, pero su audiencia es básicamente joven y dicen que se aburren rápido–, dentro del acuerdo con Hatortxu NAIZ ha decidido publicar una edición especial en papel para los días del festival. Hacer este producto me ha recordado «aquellos maravillosos años».

Creo que el futuro del periodismo pasa por experimentar, pero también por transmitir lo mejor de una tradición y una memoria institucional que se cuece en las redacciones. A nosotros nos lo incubaron en esa rotativa ahora destruida. Comparado con lo que se hacía hace diecinueve años, creo que el salto en calidad, en profesionalidad, en visión de futuro es notable. El esfuerzo sigue siendo titánico y se basa, por encima de todo, en un compromiso con el país y sus causas más nobles. NAIZ quiere vertebrar informativamente a una comunidad que tiene en este festival una de sus expresiones más ricas.

La gran diferencia es, evidentemente, internet. Para empezar, no hay que estar aquí para leer esto. Incluso estando aquí no hay por qué leerlo así. Puedes ver los vídeos que van metidos en este texto y puedes compartirlo con tu gente de modo instantáneo. Nada de esto va a ir a menos, y habrá que pelear duro porque vaya a mejor.

Creo firmemente que dentro de veinte años no estaremos haciendo el Hatortxu Rock 40. No habrá, no puede haber, presos políticos en un Estado decente. Pero sea por la libertad de nuestro país y sus gentes o sea en libertad en nuestro propio Estado, habrá festivales que reivindiquen lo mejor de nuestra sociedad y se comprometan con ella y no se conformen. Quizás no sea en papel, o quizás simplemente el papel sea entonces otra cosa, pero no dudo de que lo que fue “Egin”, lo que es GARA y lo que será NAIZ estará relatando y apoyando ese esfuerzo comunitario.