El impacto «nítido» demuestra que la pelota que mató a Cabacas se lanzó de forma horizontal

Los peritos forenses que han declarado este martes en el juicio que se celebra en Bilbo contra seis ertzainas por la muerte de Iñigo Cabacas han constatado que el impacto «nítido» muestra que la pelota de goma que le provocó heridas «irreversibles» se disparó de forma horizontal.

Agustín Goikoetxea @goikodeustu|BILBO|2018/11/06 11:35|4 iruzkin
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Forenses y peritos han declarado este martes. (@GOIKODEUSTU)

Durante la vista oral de este martes en la Audiencia de Bizkaia, los forenses que realizaron la autopsia al cadáver de Iñigo Cabacas han señalado que la lesión que tenía en la cabeza es «compatible» con una pelota de goma como la utilizada en los dispositivos antidisturbios y han reiterado que el impacto no pudo ser fruto del golpe de otro objeto como un palo, una piedra o una botella. Es más, a preguntas de la presidenta del tribunal, Reyes Goenaga, los peritos han incidido en que el proyectil tuvo que ser lanzado con un medio mecánico, en referencia a una escopeta.

En este sentido, han explicado que la víctima recibió un impacto prácticamente perpendicular contra la superficie craneal. Han añadido que el impacto «nítido» muestra que la pelota se lanzó de forma horizontal.

Cabe recordar que en su declaración el pasado 22 de octubre, la exdirectora de Arkauti, Elena Moreno, explicó ante el tribunal los protocolos de actuación de la Ertzaintza. Indicó que la distancia mínima para poder disparar con peloteros «iba desde los 25 metros hasta los 50», en función del ajuste de la bocacha, apostillando a preguntas de la acusación particular que «las escopetas se disparan a rebote». «Nunca se disparaban en directo, siempre buscando un rebote y el máximo ángulo de rebote», insistió, acotando además el objetivo de los disparos: ni a órganos vitales ni a articulaciones.

Lesiones «irreversibles»

Las lesiones que presentaba Iñigo Cabacas cuando ingresó en el Hospital de Basurto eran muy graves. De hecho, según han explicado los forenses, la fractura craneal y la lesión cerebral hacían que las lesiones fueran «irreversibles».

Por ello, han señalado que el hecho de que las ambulancias hubieran tardado más o menos en atenderle no tiene trascendencia porque las heridas eran irreversibles, han insistido. El joven falleció por traumatismo craneoencefálico.

También han declarado el médico del Hospital de Basurto que firmó el informe. El facultativo ha desgranado el cuadro médico que presentaba el joven, que fue empeorando con el paso de las horas, como sucede en este tipo de lesiones. Esas explicaciones no han sido escuchadas por Manu Cabacas y Fina Liceranzu, que han abandonado la sala cuando los tres forenses y el médico de Basurto han explicado la situación que presentaba su hijo.

Agentes de la Policía española que participaron en la inspección ocular del lugar para la reconstrucción de los hechos, han aportado detalles de cómo llevaron a cabo el trabajo encomendado. Desde la defensa de los escopeteros, se ha tratado de cuestionar la exactitud de dónde estaba y dónde cayó herido de muerte Iñigo Cabacas en base a los testimonios de varias personas que estuvieron aquella noche del 5 de abril de 2012.

En la sesión de hoy ha participado como observador, acompañado del parlamentario de EH Bildu Julen Arzuaga, John Finnie, ex oficial de la Policía escocesa, representante del Partido Verde en la Cámara de Edimburgo y activista por una seguridad pública democrática.

Tras un receso, se han escuchado audios y videos que sustentan las tesis de acusación particular y defensa. Los más numerosos han sido los aportados por la letrada de la familia Cabacas Liceranzu, donde se expone la secuencia de lo que sucedió aquella noche en la que se hirió de muerte al joven. Sorprende el tono en que el personal que atendía las llamadas de la Ertzaintza en su mando central de Erandio respondía a requerimientos de distintos comunicantes sobre las cargas en el callejón junto a la herriko taberna de Indautxu.

También los comentarios entre distintos agentes de la Policía autonómica que, a las 00.30 del 6 de abril de 2012, ya sabían de las consecuencias de la actuación en ese lugar después de que ‘Ugarteko’ ordenase «entrar con todo» a pesar de que instantes antes, desde dotaciones desplazadas en la zona se le advirtiese de que lo único que había en la zona era el ambiente festivo tras la victoria del Athlectic. «No sabemos si es bueno, malo o pasaba por allí», dicen en una conversación refiriéndose a Cabacas que se debatía a esa hora entre la vida y la muerte en el Hospital de Basurto.

Esas conversaciones han obligado a Manu Cabacas a abandonar la sala, emocionado, a la que ha seguido su esposa, Fina Liceranzu.

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