El legendario Bob Beamon, galardonado por el Festival de Cine de Atletismo de Donostia

El legendario Bob Beamon, saltador de longitud que en los Juegos de México 1968 voló 8,90 metros –que se mantiene vigente como récord olímpico y fue plusmarca mundial durante casi 23 años–, se encuentra en Donostia para recibir el primer premio ‘Leyenda’ que concede el Festival Internacional de Cine de Atletismo en su edición inaugural.

Naiz|Donostia|2018/11/08 16:54
Beamon
Bob Beamon muestra un álbum con fotos de su histórico salto. (Juan Carlos RUIZ / FOKU)

Trajeado de azul, con camisa blanca y corbata multicolor, el hombre que dio el «gran salto» ha sido homenajeado en el Palacio de la Diputación de Gipuzkoa y ha compartido con afabilidad sus recuerdos sobre aquel día en el que hace cincuenta años marcó un hito en la historia de este deporte. Ya en el aire se dio cuenta de que era «especial».

Ahora, medio siglo después, revive con «emoción y gozo» aquella hazaña que hace pocos días ha conmemorado junto a otros atletas en México. Beamon ha recordado asimismo el gesto de los también estadounidenses de raza negra Tommie Smith y John Carlos al levantar sus puños enguantados en contra del racismo.

Un acto que, en su opinión, en aquel momento fue «interpretado mal» por la gente, ya que se inscribía en un movimiento «por los derechos civiles» que, a su juicio, «sigue estando vigente hoy en día» porque otros deportistas como el jugador de fútbol americano Colin Kaepernick han recogido «la antorcha» y «están hablando de derechos humanos y de la igualdad».

«Es muy importante, no solo en los Estados Unidos», ha insistido Beamon, quien ha eludido pronunciarse sobre la política del presidente Donald Trump porque «un atleta inteligente debe mantenerse en su pista. Sé que es una persona bastante interesante que llama mucho la atención, pero yo quiero atenerme a mi ámbito del deporte, la política es algo que prefiero dejar de lado».

Respecto al dopaje, ha insistido en que resulta «muy peligroso utilizar las drogas» y ha recalcado que «no hay cabida para el uso de las personas como ratas de laboratorio para intentar mejorar las marcas».

Beamon, cuya marca fue superada en en el Mundial de Tokio de 1991 por su compatriota Mike Powell, considera que en algún momento otros atletas llegarán a los 9 metros, aunque no necesariamente en unas olimpiadas porque, como a él le gusta recordar a menudo, «los Juegos Olímpicos no son para lograr récords, sino para conseguir medallas de oro».

Preguntado sobre si considera que la gesta lograda por el keniano Kipchoge, al situar el récord mundial de maratón en 2:01.39, podría ser la única comparable a la suya, el antiguo saltador ha indicado que «tienes que estar en una forma increíble para poder recorrer incluso la mitad de la distancia. Sinceramente, pienso que cualquiera que pueda terminar una maratón es un campeón y he llegado a la conclusión de que ni siquiera hacía falta batir el récord de la maratón, con que lo terminara ya era suficiente hazaña. Creo que es incluso mejor que saltar 8,90 metros. A mi me llevó simplemente seis segundos hacer el salto, pero él necesita dos horas. Simplemente me arrodillo ante ellos».