Westminster arrebata a May la iniciativa en el proceso del Brexit

La Cámara de los Comunes asumirá este miércoles el control del proceso parlamentario del Brexit con una serie de «votos indicativos» para conocer las opciones que pueda tener Reino Unido sobre su salida de la Unión Europea (UE).

NAIZ|LONDRES|2019/03/26 12:06
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La primera ministra británica, Theresa May, ayer, en la Cámara de los Comunes. (Jessica TAYLOR/AFP)

Estos votos se celebrarán después de que los Comunes aprobasen el lunes por la noche una enmienda destinada a dar a los diputados más voz a la hora de exponer los planes alternativos del Brexit, dado que el acuerdo negociado por la primera ministra británica, Theresa May, fue rechazado dos veces –una enero y otra este marzo–.

El apoyo de la Cámara Baja a la cláusula supone un duro golpe para la mandataria al debilitar su autoridad como jefa del Ejecutivo, pero que ha prosperado ante la grave crisis por la que atraviesa Reino Unido sobre su retirada del bloque europeo.

Un portavoz del Ejecutivo lamentó que el paso dado por la Cámara Baja altera el «equilibrio de las instituciones democráticas» y sienta un precedente «peligroso e impredecible».

La lista de opciones alternativas al plan de May que se someterá a votación no está aún decidida, pero previsiblemente incluirá vías como un segundo referéndum, una salida no negociada de la Unión Europea (UE), permanecer en el mercado único o cancelar el Brexit.

Tampoco se conoce aún el mecanismo con el que se celebrará la votación. Los diputados podrían pronunciarse sobre cada una de las opciones, o bien podría diseñarse un sistema en el que elegirán diversas propuestas por orden de preferencia.

El resultado no será, en cualquier caso, vinculante para el Gobierno, si bien agregará presión sobre la primera ministra, que continúa conjurada para reunir los apoyos necesarios a su acuerdo antes de que termine esta semana.

Durante el debate de este lunes, la mandataria conservadora aseguró que no entregará un «cheque en blanco» al Parlamento y se mostró «escéptica» sobre la utilidad de la votación del miércoles.

La semana pasada, sin embargo, criticó en un discurso a los diputados por haber hecho «todo lo posible hasta ahora por evitar tomar una decisión» sobre el Brexit y limitarse a indicar las opciones que no aceptan.

Minutos antes de la votación del lunes, tres secretarios de Estado dimitieron de su cargo para posicionarse en contra del Gobierno y respaldar la enmienda.

May admitió este lunes que aún no cuenta con el respaldo necesario para ratificar el tratado de salida que ha pactado con la UE, rechazado ya en dos ocasiones por amplia mayoría en los Comunes, pero insistió en que sigue negociando con los tories euroescépticos y el norirlandés Partido Democrático Unionista (DUP).

Uno de los cabecillas de la facción euroescéptica de los conservadores, Jacob Rees-Mogg, ha comunicado a sus compañeros que está dispuesto a modificar su postura y apoyar el pacto si primero lo hace el DUP, según revelaron medios británicos.

Los norirlandeses, sin embargo, se limitaron a constatar que su posición, contraria al tratado, «sigue sin cambios».

Otros líderes del ala tory euroescéptica, entre ellos los exministros Boris Johnson y David Davis, se reunieron este lunes para valorar sus acciones en los próximos días.

Según la BBC, algunos de ellos votarían a favor del pacto de May si la primera ministra acepta dimitir una vez superado el trámite, lo que facilitaría que otro miembro del Partido Conservador tomara las riendas de las futuras negociaciones sobre la relación comercial bilateral entre Londres y Bruselas.

La jefa de Gobierno mantiene al mismo tiempo contactos regulares con la oposición. El «número dos» del Partido Laborista, Tom Watson, aseguró esta semana que respaldaría el acuerdo de May si el Gobierno se aviene a condicionar su ratificación final a un nuevo referéndum.

May cuenta con un plazo hasta el 12 de abril para tratar de que el Parlamento vote a favor del pacto. De lo contrario, Reino Unido romperá con la UE de forma no negociada, o bien se verá obligado a pedir una nueva prórroga, lo que implicaría que el país participaría en las elecciones europeas de mayo.

La primera ministra ha descartado hasta ahora cualquier extensión más allá de mayo. Este lunes se volvió a mostrar contraria a esa opción, pero admitió que es una vía posible y la bautizó como un Brexit «lento».

Alejó al mismo tiempo la posibilidad de que el Gobierno permita un divorcio no negociado con Bruselas, un escenario que según estima el Banco de Inglaterra desencadenaría una recesión económica en el Reino Unido.

El Parlamento votó hace dos semanas en contra de una ruptura abrupta y May solo la considerará, aseguró ayer, si una mayoría de diputados cambia de idea.