La Mancomunidad Vasca saca adelante sus cuentas sin recurrir a la subida de tasas

La Mancomunidad Vasca se ha dotado de un presupuesto para 2019 que se eleva hasta los 586 millones de euros y que, pese a ser votado prácticamente por unanimidad, llevaba a algunos electos, durante el debate de aprobación, a realizar algunas llamadas de atención bien sobre el endeudamiento bien sobre la limitación de los recursos con los que responder a las expectativas de la joven institución.

@Maite_Ubiria|2019/04/15 11:45
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El consejo comunitario dio luz verde a las cuentas. @Bob EDME

El consejo comunitario en el que la Mancomunidad Vasca aprobó, el pasado sábado, sus cuentas para el presente año, se abrió con un minuto de silencio en recuerdo de dos electos fallecidos recientemente, la ex alcaldesa de Kanbo, Bernadette Jougleux, y el ex primer edil de Ezpeleta y antiguo presidente del Biltzar de alcaldes, Andre Darraidou.

El presupuesto primitivo de la entidad territorial de base municipal se eleva a 586 millones, de los cuales 354 se destinarán a cubrir el gasto corriente y 232 a inversiones.

A lo largo de la sesión plenaria, que se prolongó durante cinco horas, se escucharon voces que alertaban bien del aumento importante del costo de funcionamiento de la institución, bien de la escasez de recursos cara a desarrollar políticas que estén a la altura de la ambición política de la que, desde su nacimiento, ha hecho gala la nueva institución vasca.

Ejes del proyecto

El presidente de la Mancomunidad, el centrista Jean-René Etchegaray defendió el proyecto presupuestario remarcando que el mismo responde a tres ejes fundamentales: un buen control del gasto, un nivel de inversión considerable y una estrategia financiera a varios años.

Igualmente destacó que las cuentas se han construido con un prisma claro de no aumentar las tasas impositivas.

A modo de ejemplo, el tipo del impuesto de bienes inmuebles para las empresas seguirá un año más en el 28,49%, el impuesto de vivienda o taxe d'habitation en el 8,94%.

Etchegaray defendió esa opción sin obviar que la situación para la institución es «cuanto menos delicada», si se tiene en cuenta el marco presupuestario global, de ahí que hiciera más de una referencia al estancamiento o «directamente a la bajada de las aportaciones del Estado».

Justificó la tendencia al alza en las cuentas a que la Mancomunidad asumió el pasado ejercicio un total de 21 competencias. Así la gestión del ciclo del agua -del saneamiento a la distribución de agua potable- se llevará la inversion más importante con 62 millones, y la segunda partida más relevante, dotada de 28 millones, es la que engloba las políticas de desarrollo económico.

Fondo de diez millones para el interior

La Mancomunidad remarcaba la importancia de que el presupuesto consagre un fondo suplementario de 10 millones que se destinará a las zonas rurales o del interior de Ipar Euskal Herria, ello en un contexto en el que cada vez se escuchan más criticas sobre la falta de un equilibrio territorial en las políticas y el funcionamiento interno de la nueva institución. 

Con todo, el presupuesto fue objeto de algunas críticas, como las escuchadas de boca del concejal de oposición baionarra Mathieu Bergé, que tachó de «ejercicio comunicativo» el proyecto presupuestario y censuró especialmente la subida de 44 a 51 millones de los gastos de personal, «mientras que la Mancomunidad ha invertido 48 millones».

En tono algo más conciliador, también el primer edil de Bidarte, Emmanuel Alzuri, compartía con Bergé la inquietud por el hecho de que la tasa de endeudamiento de la entidad se extienda ya sobre los próximos 9 años sobre un tope de 12 «cuando la Mancomunidad sólo lleva dos funcionando».

El responsable del área económica de la institución, el primer edil de Hendaia, Kotte Ezenarro, remarcaba, por su parte, «la contradicción que implica quejarse de la desaparición de los servicios público mientras también se cuestiona el gasto en el personal que se necesita para asegurar esos mismos servicios».

Finalmente, el presupuesto primitivo de la institución de Iparralde -y sus 13 anexos- recibía la luz verde del consejo comunitario al recibir 191 votos a favor, 8 en contra y 3 abstenciones.

Tras este voto vuelve a quedar claro que, tras dos años de andadura, la Mancomunidad Vasca, aunque empieza a acusar los efectos de las ya cercanas elecciones municipales –2020– sigue optando por los compromisos amplios y transversales para, paso a paso, seguir haciendo su camino.

 

En la última aportación al debate, el periodista Fermin Munarriz analiza la importancia que tienen los medios de comunicación en la formación de la identidad de una comunidad. Desde esa perspectiva considera que EiTB debe dejar de lado competencias estériles con grupos exteriores y empezar a pensar y actuar en clave de país.

EITB, TERRITORIO, CULTURA, SOCIEDAD
Fermin MUNARRIZ