Del mar al espacio aéreo, la tensión en el Golfo Pérsico sigue subiendo

La Administración Federal de Aviación de EEUU emitió ayer un aviso para los aviones comerciales que vuelan sobre el Golfo Pérsico, la mayor vía de acceso para los viajes Este-Oeste de la industria de la aviación, sobre el riesgo potencialmente fatal que corren debido a un «error de cálculo o identificación».

NAIZ|2019/05/18 15:50
Iran
Un helicópetaro MH-60S Sea Hawk despegando del portaaviones de clase Nimitz USS Abraham Lincoln. (Amber SMALLEY / AFP)

Diplomáticos de EEUU y Emiratos Árabes Unidos hicieron público ayer un aviso de la Agencia Federal de Aviación (FAA, de sus siglas en inglés) a todos los aviones comerciales que vuelan sobre el Golfo Pérsico en el que les advertía de la necesidad de estar en alerta máxima por «la intensificación de actividades militares y el aumento de la tensión política» en la zona.

Según la nota de aviso, la situación de máxima tensión presenta «un considerable aumento del riesgo inadvertido para las operaciones de la aviación civil de EEUU debido a potenciales errores de cálculo o identificación». Así mismo, avanzó que los aviones comerciales podrían experimentar «interferencias en sus instrumentos de navegación» y el «atasco de sus comunicaciones», en muchos casos sin previo aviso.

Paso Este-Oeste

El Golfo Pérsico, además de concentrar en las aguas su única vía de acceso, el angosto estrecho de Ormuz, un punto de estrangulamiento por el que pasan diariamente unos 19 millones de barriles de petróleo, casi un tercio del flujo mundial comerciado por vía marítima, tiene en su espacio aéreo la puerta de entrada para los vuelos este-oeste de la industria de la aviación.

De hecho, el aeropuerto internacional de Dubai, en los Emiratos Árabes Unidos, es sede de Emirates Airlines, la compañía aérea con mayor actividad del mundo, y los aviones de transporte de larga distancia de las punteras compañías de Ethiad y Qatar Airways también operan en la zona. Catalogadas como unas de las compañías más seguras globalmente, está por ver cómo les va a afectar este aviso y cuáles van a ser las instrucciones que den a sus tripulaciones.

Todas las compañías con sede en la región guardaron ayer un silencio total al respecto y se limitaron a señalar que, por el momento, no había ninguna restricción que afectara a la aviación aérea en el Golfo, una zona crucial para los viajes en avión que cruzan el mundo.

Baja el tono de las palabras

Mientras tanto, en medio de la tensión y con el precio del petróleo Brent rondando los 72 dólares por barril, el presidente de EEUU y varios dirigentes iraníes parecen apostar por bajar el tono. Trump tuiteó que espera que no haya una guerra con Irán y que el país persa «quiera negociar pronto». Por su parte, el líder supremo Jamenei y el ministro de Exteriores Zarif negaron que vaya a haber una guerra contra EEUU, aunque cerraron la puerta a mantener negociaciones directas.

Zarif, de visita en Pekín, el mayor comprador del petróleo iraní, ante lo que consideró una dejación de Francia, Alemania y Gran Bretaña de sus compromisos firmados y a los que acusó de «dar solo apoyo retórico», urgió a China y Rusia a organizar una defensa más activa de los intereses de Irán y a mantener el acuerdo nuclear para asegurar que «nuestro pueblo goce de sus beneficios».

Con el vuelo 655 de Iran Air aún en el radar tras 30 años

Este aviso de la Administración Federal de Aviación viene precedido de un brutal episodio ocurrido en el espacio aéreo del Golfo hace 30 años. La tensión actual ha refrescado la memoria de la tragedia. Ocurrió el 3 de julio de 1988, en el marco de la Operación Praying Mantis, una batalla naval de un día entre EEUU e Irán.

Ese día el buque crucero USS Vincennes de la Armada estadounidense perseguía a lanchas rápidas iraníes que habían disparado a un helicóptero de EEUU en sus aguas territoriales. Poco después, supuestamente confundió un avión de pasajeros de la compañía Iran Air, concretamente el vuelo 655, con un avión de combate F-14 del Ejército iraní.

El USS Vincennes disparó dos misiles al avión, matando a las 290 personas que iban a bordo con destino a Dubai. El gobierno de EEUU emitió un comunicado en el que lamentaba la pérdida de vidas humanas pero, oficialmente, nunca pidió perdón ni reconoció cometer ninguna ilegalidad.