Rusia comienza a entregar a Turquía los primeros equipos del sistema de misiles S400

Rusia ha comenzado este viernes la entrega a Turquía del sistema de misiles S400. A pesar de las advertencias de Estados Unidos contra la adquisición de este sistema de defensa antiaéreo y de las amenazas de sanciones, Ankara ha recibido hoy los primeros equipos en su base de Murted.

NAIZ|2019/07/12
S-400
Imagen de uno de los vehículos que forman parte del sistema S400. (Alexander NEMENOV/AFP)

El Gobierno de Rusia ha comenzado a trasladar a un aeropuerto militar de Ankara los equipos del sistema de defensa con misiles tierra-aire S400, según ha informado el Ministerio de Defensa de Turquía este viernes.

«El traslado del primer grupo de equipos del sistema de misiles de defensa de largo alcance regional S-400 ha comenzado en el aeropuerto Murted en Ankara a fecha de 12 de julio de 2019», ha explicado el Ministerio de Defensa turco, que no ha detallado cuándo será instalado el sistema de misiles y cuándo estará listo para su uso.

El Gobierno de Estados Unidos ha amenazado con imponer sanciones a Turquía si sigue adelante con la compra e instalación del sistema de misiles tierra-aire e incluso ha asegurado que le expulsará del programa F35, un caza de última generación fabricado por la estadounidense Lockheed Martin en el que Turquía participa como comprador y productor.

Turquía rechazó el miércoles la enésima advertencia estadounidense y pidió a Washington que no tome medidas que puedan dañar las relaciones bilaterales.

«Turquía se expondría a consecuencias y nefastas si aceptara los S-400», declaró el martes la portavoz del Departamento de Estado estadounidense, Morgan Ortagus.

Arma militar y política

EEUU estima que los sistemas rusos no son compatibles con los dispositivos de la OTAN, de la que Ankara es miembro. Además, considera que existe un riesgo de que los operadores rusos que formen a los militares turcos en el manejo de los S-400 puedan al mismo tiempo hacerse con los secretos tecnológicos del nuevo avión furtivo F-35, que Turquía también quiere adquirir. 

Washington dio a finales de junio un ultimátum formal a Ankara para que eligiera entre el sistema de defensa ruso y los F-35.

Erdogan afirmó entonces, tras reunirse con su homólogo Donald Trump, que no temía exponer a su país a sanciones estadounidenses con la decisión de la compra a Rusia.

Una batería S400 consiste en varios vehículos, un centro de mando, diferentes estaciones de rádar móviles y hata 12 vehículos de lanzamiento, enormes camiones dotados de cuatro misiles cada uno.

Está considerado uno de los sistemas de defensa antiaéreo más modernos del mundo, con un coste inferior al de los Patriot estadounidenses.

Y Moscú anuncia ya la creación del S500, cuyos misiles asegura que serían capaces de alcanzar satélites que orbitan la Tierra.

Rusia ha desplegado los S400 en la península de Crimea y en sus bases de Siria, y China fue el primer cliente en comprarlos en 2014. India ha adquirido cinco baterías por 5.200 millones de dólares y comenzará a recibirlos a finales de 2020.

Otra docena países, como Irak, Qatar o Arabia Saudí, se ha interesado por el S400, aunque también es una forma de presión sobre Washington para obtener armamento estadounidense a mejor precio.

Con la venta a Turquía, Rusia lo utiliza también como un arma política para aumentar las ya tensas divisiones entre dos aliados de la OTAN.