La ampliación del Bellas Artes de Bilbo permitirá su apertura parcial durante las obras

El proyecto ganador para la ampliación del Museo Bellas Artes de Bilbo diseñado por Norman Foster y Luis María Uriarte no obligará a cerrar por completo sus instalaciones y permitirá mantener abierta ‘parcialmente’ la pinacoteca mientras se lleven a cabo las obras.

NAIZ|2019/07/29 15:47
Arteeder
La muestra podrá visitarse hasta el 6 de octubre. (Marisol RAMIREZ | FOKU)

Así lo ha dado a conocer este lunes el director del museo, Miguel Zugaza, durante la presentación de una exposición con los 6 proyectos finalistas que será de entrada libre y permanecerá abierta hasta el 6 de octubre. La redacción del proyecto se prolongará durante 15 meses y medio, mientras que las obras tienen un plazo de ejecución de otros 15 meses a partir de su adjudicación.

La gratuidad se aplicará entre el 30 julio y el 31 de agosto también a la visita de las exposiciones temporales ‘Zuloaga 1870-1945’ y ‘Los Zubiaurre. Memoria gráfica’, todos los martes, día de apertura extraordinaria que se mantendrá durante el verano.

Zugaza ha indicado que esa posibilidad de «limitar los cierres del museo» es una de las ventajas del proyecto ‘Agravistas’ propuesto por el arquitecto británico y el que fuera autor de la anterior ampliación que acometió el museo en 2001.

La intervención planteada, que será instalada sobre los dos edificios ahora existentes y su propia forma de ejecución, ya que podrá ser construida en bloque de forma externa al museo, evitará que el museo deba cerrar al público durante el tiempo que duren los trabajos.

Posible anexo

Zugaza ha desvelado asimismo que la condición ‘aérea’ del proyecto liberará espacios ya existentes en el museo en ambos edificios, lo que también va a permitir a la dirección de la pinacoteca «dejar en barbecho la posibilidad en un principio planteada de construir otro edificio auxiliar anexo a los dos actuales y que albergarían servicios auxiliares».

«Creo que el espacio que va a liberar el nuevo proyecto podría adecuarse a la superficie que estábamos buscando con la construcción de otro bloque y pensamos que lo vamos a encontrar ahora en los ya existentes», ha afirmado.

En el caso de tener que construir dicho edificio, el presupuesto de la reforma de ampliación pasaría de los 18,65 millones actuales a 22 con la inclusión de ese edificio auxiliar previsto, que ofrecería 3.000 metros cuadrados de superficie adicional que vendrían a ser cubiertos por los 2.500 metros cuadrados recogidos en el proyecto ganador.

Sostenible y accesible

Durante la presentación de las seis propuestas finalistas, Zugaza ha descrito la idea de Foster e Uriarte como un proyecto «sostenible, muy eficaz, de construcción sencilla y apoyada sobre tres grandes trípodes por encima de los edificios actuales».

También ha destacado la «accesibilidad» del proyecto porque va a colocar la planta baja del museo «a un mismo nivel, incluido el nuevo, porque era una de las dificultades para poner en relación los dos edificios actuales tras la anterior reforma».

La idea del proyecto ganador ha buscado «recuperar el protagonismo del edificio de 1945, restableciendo su entrada original».  Zugaza ha explicado que, sobre las instalaciones existentes se va a proyectar «un espacio de dimensiones únicas que, de forma respetuosa, asienta sobre los edificios de 1945 y 1970, dotando al museo de 2.000 metros cuadrados de nuevas galerías en una única planta diáfana y flexible».

Exposición

En la muestra, junto al proyecto ganador, se exhiben fotografías, planos y los planteamientos arquitectónicos de los otros cinco aspirantes. De esta forma, el visitante podrá conocer los detalles de la propuesta del estudio japonés de Sanna, la del navarro Rafael Moneo, la de los arquitectos Fuensanta Nieto y Enrique Sobejano, la del estudio noruego de Snohetta y la del estudio danés de BIG (Bjarke Ingels Group).

Zugaza ha recordado que el concurso solo estipulaba dos condiciones a los aspirantes: que el proyecto ganador dotase al museo de más espacio para presentar sus colecciones y promocionar sus programas de exposiciones, educación y difusión y resolver y plantear una nueva orientación urbana del museo para conectarlo, a través del acceso tradicional del edificio original, «al nuevo diseño de Bilbao a través de su apertura a la plaza Euskadi y la Ría».