LAB se desvincula del apoyo de sus delegados al preacuerdo en KSS de Orkoien

El sindicato LAB ha mostrado su «solidaridad» con los trabajadores de la planta de KSS de Orkoien, de la multinacional KYB, que se cerrará con unas condiciones de ERE y cierre pactadas con respaldo de la plantilla y de los sindicatos, incluidos sus dos representantes, cuya postura no comparte.

Naiz|2019/08/12
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Una de las movilizaciones realizadas por la plantilla de KSS. (Jagoba MANTEROLA/FOKU)

Al respecto, LAB dice desvincularse de la actuación de sus dos representantes en el comité en funciones de KSS, ya que han firmado el preacuerdo alcanzado entre el comité y la multinacional, «claramente contrario a los criterios y linea sindical que siempre hemos llevado a la práctica».

La multinacional japonesa anunció el 8 de abril el cierre de la factoría de Orkoien, que cuenta con 123 trabajadores en la actualidad.

Así, LAB (que junto a UGT, CCOO y ELA integra el comité en funciones de la planta) subraya que el preacuerdo supondrá el despido de 123 personas, «una muy mala noticia, ya que en los sucesivos procesos que se han generado en los últimos años la multinacional no ha querido dar una solución en clave de mantenimiento de empleo, y se ha limitado a ir vaciando progresivamente la planta de Orkoien».
En este sentido, recalcan que «la responsabilidad de estos despidos recae única y exclusivamente en la multinacional nipona».

Por otro lado, advierten de que el preacuerdo alcanzado la semana pasada deja «una serie de incógnitas y reflexiones», como la convicción de que este tipo de procesos (ERE-s) «tienen en la mayoría de los casos el mismo desenlace: el despido justificado en la lógica empresarial».

Al respecto, lamentan que el preacuerdo alcanzado se basa en «dar por buena y asumir esa lógica empresarial», por la que una multinacional que cuenta con «ingentes beneficios toma la decisión política de cerrar una empresa y no le tiembla el pulso a la hora de despedir a 123 personas a cambio de dinero».

También muestran su «preocupación» porque en el preacuerdo alcanzado se plantea la recolocación de algunos despedidos de KSS en las otras plantas y empresas vinculadas a la multinacional KYB, una circunstancia que, aunque reconocen que desconocen su alcance, muestran su «temor» a que afecte a la actual plantilla de esas empresas, especialmente a los trabajadores en situación más vulnerable y precaria (eventuales, contratados por ETT).

«Se podrían quedar sin puesto de trabajo debido a estas recolocaciones, algo que nos parece sumamente grave y que ahonda, más si cabe, en la situación de precariedad de estas personas que perderán su empleo», dice LAB.
Asimismo, denuncian la actuación del Gobierno de Nafarroa porque, «lejos de garantizar el mantenimiento del empleo en KSS y defender el mantenimiento del tejido industrial en Navarra, se ha limitado a facilitar la consecución de los objetivos que desde un principio la multinacional tenía: El cierre de la empresa».