Mínima ventaja de Benny Gantz en el lento recuento de las elecciones israelíes

Con el 90% de los votos escrutados en las elecciones israelíes, se confirman las previsiones de los sondeos sobre el bloqueo y las dificultades para formar una mayoría parlamentaria. La coalición de centro Azul y Blanco del exjefe del Ejército Bennt Gantz aventaja por la mínima al Likud de Benjamín Netanyahu

NAIZ|2019/09/18 09:22
Gantz
Benny Gantz, candidato de la coalición Azul y Blanco, en el cierre de campaña. (Emmanuel DUNAND | AFP)

La coalición de centro Azul y Blanco de Beni Gantz aventaja por la mínima al Likud del actual primer ministro, Benjamín Netanyahu, con alrededor del 90% del voto escrutado, por lo que, a la espera de los resultados definitivos, Netanyahu parte con desventaja para formar Gobierno en Israel.

Según datos del Comité Electoral Central, Azul y Blanco ha conseguido el 25,66% de los sufragios, lo que correspondería a 32 escaños, uno más que el Likud, que con el 25,03% de los sufragios se quedaría a 31 asientos.

Pendiente de posibles cambios en el escrutinio de alrededor del 10% de votos restante, ninguna de las dos formaciones tiene suficientes escaños para tener mayoría en solitario.

La Lista Árabe Unida, que representa a los palestinos con ciudadanía israelí, se perfila como la tercera fuerza más votada con el 10,71% de los apoyos, que se traduciría en 13 asientos.

Por detrás se sitúan el partido ultraortodoxo sefardí Shas, con el 7,56% de los sufragios (9 asientos), el ultraderechista Israel Nuestro Hogar con el 7,11% (9 escaños) y el ultrarreligioso ashkenazí Judaísmo Unido de la Torá con el 6,25% (8 puestos).

En los últimos lugares están la coalición derechista y religiosa Yamina con un 5,73% (7 asientos), la coalición de Laborismo-Guesher con un 4,81% (6 escaños) y la izquierdista Unión Democrática con un 4,30% (5 legisladores).

El partido racista Poder Judío no lograría superar el umbral del 3,25% requerido para entrar en la Knéset (Parlamento).

Negociaciones complicadas

Ante este escenario, se abre un complejo proceso de negociaciones en el que el Likud y Azul y Blanco deberán buscar pactos si quieren formar gobierno, para lo que necesitan al menos 61 escaños de un Parlamento compuesto de 120 asientos.

Gantz ha dicho esta mañana que espera para «Israel un conveniente y buen Gobierno de unidad» y ha reiterado su voluntad de pactar con otras fuerzas, entre las que podrían encontrarse el Likud y el partido ultraderechista Israel Nuestro Hogar de Avigdor Lieberman.

Según las estimaciones actuales, ni el bloque de partidos de derecha, extrema derecha y religiosos ni el de partidos de centro e izquierda con los árabes podrían formar un Ejecutivo de coalición.

La capacidad de decantar la balanza la tendrá Lieberman, que ha sido el primero en proponer un gobierno de unidad con el Likud y Azul Blanco, pero se niega a pactar con los ultraortodoxos.

Se trata de una perspectiva que los de Gantz no ven con malos ojos, pero quieren fuera a Netanyahu y se niegan a gobernar con él por los casos de corrupción que le persiguen, por lo que las negociaciones se presentan de entrada complicadas.

El presidente israelí, Reuven Rivlin, aseguró el martes que está decidido a impedir que la negociación fracase de nuevo. «Haré todo lo posible conforme a la ley y a los poderes garantizados por mi cargo para que Israel tenga un gobierno electo tan pronto como sea posible y que evitemos otra campaña electoral», declaró.