Patxi Lage
Bar Katxetas

Patxi Lage ha dejado la responsabilidad del bar Katxetas, una referencia de izquierdas y abertzale que ha estado abierta 40 años en Lizarra y fue objeto de un ataque que casi lo calcina. Lage se jubila pero deja el bar en manos de un grupo de jóvenes que mantendrá su espíritu.

«40 años después, Katxetas seguirá siendo Katxetas»
Martxelo DÍAZ|LIZARRA|2019/10/10 17:15
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El Régimen no podía soportar ese aire que se respiraba. Quisieron terminar a lo bestia con Katxetas. Rompieron la puerta con una barra de hierro, entraron y le pegaron fuego.

Katxetas se fue convirtiendo en algo más que un establecimiento de hostelería, en la referencia de toda la gente que estaba trabajando en todos los movimientos: juvenil, ecologista, euskaltzale…

Donde hay represión en Euskal Herria, hay solidaridad. Y aquí la gente se volcó. Los estudiantes estaban aquí para las nueve de la mañana, limpiando el bar. Y conseguimos abrir el mismo día a la noche, que era viernes.

¿Cómo nació el bar Katxetas?
Cogimos el bar en abril de 1980 entre cinco. Han pasado casi 40 años. Toda una vida. Cuando cogimos el bar, ninguno éramos hosteleros. Yo trabajaba de electricista y los demás estaban en una fábrica. Después de 40 años tampoco es que hayamos aprendido mucho de hostelería, pero sí estamos orgullosos de cómo habíamos gestionado el Katxetas.

El Katxetas se convirtió en la referencia de todos los movimentos populares de Lizarra.
Nosotros ya estábamos comprometidos con el movimiento obrero de la década de 1980. Yo era concejal de Aiegi, estaba participando en la recién nacida Herri Batasuna, estuve en la asamblea de la Escuela de San Francisco. Me presenté a las elecciones en Aiegi, salí. Teníamos claro que el hecho de gestionar un bar no nos iba a cambiar. Katxetas se fue convirtiendo en algo más que un establecimiento de hostelería, en la referencia de toda la gente que estaba trabajando en todos los movimientos: juvenil, ecologista, euskaltzale… Poco a poco esa referencia dio lugar a que entrases por la puerta y se respirase un aire de complicidad, compromiso, militancia, solidaridad… Se convirtió en el lugar de ocio y encuentro de toda esta gente. Estamos hablando de los año 80, cuando no existía siquiera AEK.

Esta referencialidad le puso en el punta de mira del Régimen.
El Régimen no podía soportar ese aire que se respiraba. Como en todos los episodios que ha habido en Euskal Herria, donde había movimiento había represión. Después de un montón de amenazas, de redadas que tuvimos que sortear, de que me quemaran el coche en 1991, en enero de 1996, una noche de jueves a viernes, quisieron terminar a lo bestia con el Katxetas. Rompieron la puerta con una barra de hierro, entraron y le pegaron fuego. Si no llego a vivir al lado y si no es por la rápida intervención de los bomberos, el edificio se hubiera caído porque era todo de madera. El objetivo era terminar con Katxetas. No lo consiguieron. A Pepe Rei, en “Punto y Hora”, le llamaron y lo reivindicó una organización que se llamaba Cetme, que decían que era los últimos coletazos del «GAL verde».

Tras el ataque se sucedieron las muestras de solidaridad.
Donde hay represión en Euskal Herria, hay solidaridad. Y aquí la gente se volcó. Los estudiantes estaban aquí para las nueve de la mañana, limpiando el bar. Y conseguimos abrir el mismo día a la noche, que era viernes. La solidaridad vino de todos los puntos de Euskal Herria. Por ejemplo, Exkixu, que entonces estaba en la cima, nos llamó desde Bizkaia y se ofrecieron a tocar pasa sacar pelas. Lo recuerdo con especial cariño, porque Alex Sardui, ahora cantante de Gatibu, cuando vinieron hace poco a un concierto en la Plaza de los Fueros dedicó una canción a Katxetas.

Y se pudo seguir adelante...
Lo importante es que Katxetas siga siendo Katxetas. Es la referencia de todo lo que fue el movimiento popular. ¿Qué ha cambiado? Que antes era la referencia de todo lo que se movía y ahora es solo una referencia más porque Lizarra ha cambiado. Se ve en los resultados electorales que hoy tiene EH Bildu, pero sobre todo se ve que además de Katxetas en Lizarra están el Gaztetxe, Bilgune Feminista, La Bota, el Ametsa y el Berri (dos locales de hostelería)… Tenemos una satisfacción tremenda. Es algo que no se olvida porque es la memoria de la gente.

Ha llegado el momento del relevo con la idea de que Katxetas siga siendo Katxetas.
Ha llegado el momento de dar paso a las nuevas generaciones. Me he jubilado y teníamos clara una cosa. Hemos tenido muchas ofertas. Incluso uno que de la derecha de Estella, que ponía mucho dinero. Pero la opción que nosotros queríamos desde el principio es que Katxetas siguiera siendo Katxetas. Hemos apostado por que se cree una cooperativa con la gente que estaba trabajando más un refuerzo en cocina. Es lo que abre el viernes 11. Con el compromiso de que Katxetas siga siendo Katxetas, referencia de todo lo que es mundo vivo de izquierdas y abertzale de Lizarra. Si vendo esto y cambia, me tengo que ir a Cuba a vivir. 40 años son una vida. Y una vida intensa.