Inglaterra y Sudáfrica dirimen la última batalla de Yokohama

Después de seis semanas de intensa competición, el Mundial de Japón llega a su desenlace final. Inglaterra y Sudáfrica pugnarán por llevarse la copa Webb Ellis este sábado, en una reedición de la final de 2007. Veinticuatro horas antes, Gales y Nueva Zelanda juegan por la tercera plaza.

Imanol INTZIARTE|2019/10/31
Kolbe
Cheslin Kolbe se lesionó ante Japón, pero ya se ha recuperado y volverá al XV de Sudáfrica. ( ANNE-CHRISTINE POUJOULAT / AFP)

Las cartas ya están sobre la mesa. All-in, que se dice en el póker. Todas las fichas al centro del tapete. Sudáfrica e Inglaterra, Inglaterra y Sudáfrica, afrontan este sábado en Yokohama (10.00, hora de Euskal Herria) el último partido del Mundial de Japón, la gran final que decidirá quien porta la corona de campeón hasta que dentro de 4 años vuelva a ponerse en juego en Francia 2023.

Cuarta final para los europeos, que de las tres anteriores solo lograron ganar la de 2003, merced al legendario drop de Jonny Wilkinson en la prórroga frente a los anfitriones, Australia. Vengaron así la derrota de doce años antes en Twickenham, en el que fue el primer título para los wallabies.

La última final jugada por los ingleses fue la de 2007, frente a Sudáfrica. ¿Volverá a darse una revancha con una docena de años de espera? Se dice que este es un plato que debe servirse frío.   

Para los springboks es su tercera final. Aún no conocen el sabor de la derrota. Tras no jugar los dos primeros mundiales al estar sancionados por su política de segregación racista (apartheid), Sudáfrica organizó y venció la de 1995. La de las icónicas imágenes de Mandela apoyando a un equipo formado casi exclusivamente por jugadores de blancos. ¿Alguien no ha visto la película ‘Invictus’? Los de verde doblegaron en el choque decisivo a la Nueva Zelanda del explosivo Jonah Lomu.

Regresa Cheslin Kolbe

Ambos técnicos confiarán, no podía ser de otra manera, en los hombres que les han traído hasta aquí. Rassie Erasmus, que ha confirmado que este será su último encuentro como seleccionador, presenta como única novedad en su XV el retorno del ala Cheslin Kolbe, recuperado de las molestias físicas que le impidieron estar en la semifinal ante Gales.

El damnificado es Nkosi, que ni siquiera entra en la convocatoria, porque Erasmus insiste con un banquillo con seis delanteros, un medio melé y un octavo jugador –el veterano Frans Steyn– para cubrir cualquier relevo en la línea de tres cuartos. Eddie Jones, el australiano al mando de la nave inglesa, clava el mismo XV de la espectacular semifinal frente a Nueva Zelanda.

Inglaterra parte con la vitola de favorita después de su exhibición del pasado sábado. Sudáfrica volverá a intentar que el juego transcurra cerca de su delantera, su particular Panzer Division, para darles a los de la rosa su particular abrazo del oso.

El bullicioso y pendenciero Faf de Klerk conducirá a esa colección de malas bestias formada por armarios de tres puertas como Mtawarira, Etzebeth, el capitán Kolisi, Du Toit o Vermeulen. Y otros como Marx, Snyman o Mostert aguardan en el banquillo. Serán ellos los encargados de sembrar en las formaciones fijas y de percutir con toda su potencia para que luego el pie de Pollard recoja la cosecha en forma de puntos.

Pero el paquete inglés no es de los que se deja amedrentar. Vunipola-George-Sinckler forman una primera línea temible, el segunda Itoje y los flankers Curry y Underhill se dedicarán a destruir, mientras que el otro Vunipola, Billy, percutirá como ball-carrier. La dupla 10-12 que conforman Ford y Farrell pone el metrónomo, Tuilagi perfora líneas de defensa y May pisa zona de ensayo con facilidad.

El choque será arbitrado por el francés Jérôme Garcès, que a sus 46 años cuelga el silbato tras una importante carrera. En este torneo ya ha pitado, entre otros, el Inglaterra-Australia de cuartos y el Sudáfrica-Gales de semis, y este año ha dirigido la final del Top 14, la de la Champions y el Irlanda-Inglaterra del Seis Naciones.

Tercera plaza

Un día antes, este viernes a las 10.00, Nueva Zelanda y Gales jugarán el choque que nadie quiere disputar, el que enfrenta a los perdedores de las semifinales en la pugna por la tercera plaza. Steve Hansen y Warren Gatland se despiden de sus respectivos banquillos, tras una dilatada trayectoria. También será el último encuentro internacional para muchos de los jugadores que saltarán al césped.

Ambas escuadras presentan múltiples cambios respecto a semifinales, bien por lesiones, bien para que jugadores que han jugado pocos minutos vean reconocida su oscura tarea. Los dragones rojos llegan con el depósito de gasolina muy justo y si los All Blacks afrontan el choque con la mentalidad necesaria tienen muchos boletos para ganar el bronce.