Lurrama reivindica el papel de la agricultura sostenible en el cuidado del planeta

La feria de la agricultura local y sostenible ha abierto las puertas en la feria de muestras Irati, en Biarritz. Durante tres jornadas, Lurrama será un punto de encuentro para productores, en una edición que por primera vez tiene a un invitado vasco: Nafarroa. Talleres, degustaciondes, demostraciones de experiencias productivas, la feria es un buen refugio para un fin de semana de lluvia.

Maite Ubiria|BIARRITZ|2019/11/08
Lurrama
Lurrama ha abierto hoy sus puertas en Biarritz. (Guillaume FAUVEAU)

Lurrama ha abierto sus puertas y, además del habitual fotocall de representantes políticos, especialmene concurrido a unos meses vista de las elecciones locales en Ipar Euskal Herria, han sido los escolares los primeros en tomar el pulso a una feria que proclamará durante tres días que «El clima es vida».

Aunque las largas meses del comedor y las tabernas estaban vacías, a la espera de la retahíla de conversaciones y de los cantos que son santo y seña en Lurrama –lugar de encuentro entre agricultores y de estos con las gentes de la ciudad– en la entrada, el colorista puesto del territorio invitado de ese año, Nafarroa, aparecía rodeado de visitantes.

Quesos, pastas, embutidos.. tras el inmenso mostrador, los productores de Bizilur y EHNE acogen con un sonrisa a los visitantes. Llegada de Arizkun, Sandra remarca que la delegación supera la treintena de personas y hace un guiño a la actualidad del sur. «Con los gestos del día a día a veces se logra cambiar las cosas tanto o más que con los votos».

Estebe, zuberotarra «sin más presentaciones», ha llegado con un grupo de amigos. Se dirige en euskara a los escolares que miran alucinados las lombrices que aparecen en el espacio dedicado a mostrar las diferentes modalidades de cultivo, siempre bajo pabellón verde.

La profesora le dice que no hablan euskara. «Ya aprenderán, yo aprendí el francés con 8 años, porque me obligaron». Otro guiño, que refleja que la búsqueda de complicidades es constante, entre universos vitales distintos, pero que remite también a esa fecha del 11 de noviembre, el próximo lunes, cuando en el Estado francés se conmemora el armisticio de la I Guerra Mundial que, junto al balance inabarcable de víctimas, marcó un antes y un después en la imposición del francés en el norte de Euskal Herria.

En adaptación al calendario, en la noche del domingo se homenajeará a quienes resistieron y desobedecieron.. no en el periodo 1914-1918, sino el año pasado. La velada final de Lurrama reivindicará a los criadores de razas autóctonas de patos que plantaron cara a las órdenes sanitarias, en pleno brote de gripe aviar, y que lograron salvar a sus animales, aunque a la postre fueran llevados antes los tribunales.

Entre las miradas maravilladas de la chavalería en la zona dedicada a los animales, hoy llena hasta la bandera, y ese homenaje de cierre al combate sindical de ELB del domingo.. decenas de propuestas, desde comer un talo de Arto Gorri a comprar la gama más extensa de productos para agasajar las celebraciones de fin de año, desde aprender técnicas de agricultura al alcance del más profano, a aprender de las voces autorizadas que disertarán sobre el cuidado al planeta o la cocina con productos de temporada.

Llueve sobre mojado. Lurrama es una inmejorable propuesta para dar color y sabor a un fin de semana gris de noviembre.