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Esquerra gana pero Catalunya siente alejarse la solución

Noche de contrastes en las filas de ERC después de una jornada que, pese a certificar su hegemonía en Catalunya, deja a la formación con menos margen de maniobra para arrastrar al futuro Gobierno español a una negociación política.

Álex ROMAGUERA|BARCELONA|2019/11/10
Esquerra
El diputado Rufián y otros dirigentes de ERC, tras el recuento. (ERC Twitter)

Pasaba media hora de las 20 horas y, sobre un escenario engalanado de amarillo chillón, la portavoz de Esquerra Republicana, Marta Vilalta, afirmaba solemnemente: ‘Nosotros construimos las victorias en las urnas y estamos convencidos que lo volveremos a hacer’. Hacía poco que el sondeo de TV3 ya apuntaba esta posibilidad, y el recuento final lo confirmó de forma irrefutable: con 13 diputados, dos menos que el 28 de abril, Esquerra ha revalidado su victoria en Catalunya en la nueva cita a las Cortes estatales, superando por un diputado al PSC, que queda con 12.

Si en la cita anterior el partido obtuvo 1.019.558 votos –el 3,91% del total–, este domingo las cifras no se han acercado a este tope electoral. Esquerra ha obtenido 848.445 sufragios -el 3,6%-, pero aún así ratifica a la formación de Oriol Junqueras como el principal activo del independentismo catalán en Madrid.

La victoria de Esquerra, sumada al aumento de JxCat en un diputado (ha pasado de 7 a 8) y los 2 cosechados de la CUP, supone que el soberanismo catalán ha alcanzado, con 23 diputados, su máxima representación en la actual etapa.

Más allá de esto, las sensaciones en la sede de Esquerra han tomado un cariz agridulce, una vez constatado que, con los resultados en la mano, el independentismo será en un altavoz importante en el hemiciclo pero con poca capacidad para dar un vuelco al inmovilismo que, según Vilalta, mantiene la actual hegemonía parlamentaria del Congreso. Pese a la insistencia en que ‘trabajaremos para una solución que pase por la amnistía, la defensa de los derechos y la autodeterminación’, todo indica que el PSOE de Pedro Sánchez puede intentar formar gobierno y articular mayorías sin necesidad de contar con los votos del independentismo catalán.

Desencuentros para gestionar
En cierto modo, la noche de este domingo ha sido un ‘deja vu’ de lo vivido hace seis meses. Los republicanos han escogido nuevamente la Estación del Norte de Barcelona para velar la jornada electoral, los signos de alegría se han desbordado una vez certificada la victoria del independentismo en Catalunya, mientras que dirigentes y periodistas se han entretenido varias horas jugando con las aritméticas que los resultados iban arrojando a medida que avanzaba el escrutinio.

También el programa electoral ha sido el mismo, con las mismas páginas y el mismo análisis de fondo, rubricado con un preámbulo que dificilmente caducará a corto plazo: ‘Estamos en un contexto marcado por la crisis institucional del Régimen del 78 y por un clima de revancha y demagogia reaccionaria en relación en Cataluña impulsada por los poderes del Estado y por buena parte de la clase política española ante la voluntad democrática y pacífica de la ciudadanía de construir un futuro lleno de oportunidades’.
Sólo la sensación de cansancio, el peso emocional por la sentencia contra los líderes del «procés» y el lema de la campaña -de ‘Va de libertad’ a ‘Volveremos más fuertes’- han dado un cierto tinte de novedad. De igual modo que ha aflorado entre los presentes la satisfacción por la entrada de la CUP en el tablero político y, de forma indisimulada, el histórico tropiezo que Ciudadanos ha tenido de la mano del tándem Rivera & Arrimadas. ‘Después de sus mentiras y los insultos, disfrutemos de ello’, ha lanzado un aclamado Gabriel Rufían ante la militancia.

Quien no se consuela es porque no quiere. Esa ha sido finalmente la consigna de la dirección republicana, que ante el ascenso de la ultraderecha y el triunfo de un Pedro Sánchez alineado con la vía represiva ha optado por poner en valor dos de los logros que más había buscado: derrotar a los socialistas en Catalunya y haber obtenido más diputados que Ciudadanos a nivel del Estado. ‘Si el Estado sentenció el 14 de octubre con prisión, el republicanismo ha sentenciado con votos el 10 de noviembre’, ha añadido Rufián.

Los gritos a favor de la República, la libertad y la justicia social, mezclados con los dedicados a los represaliados y la felicitación a EH Bildu y el BNG por sus resultados, cierran una noche que, según apuntan los dirigentes de Esquerra, no pronostica un vuelco ni un cambio de ciclo. Al revés: las proclamas de ‘No pasarán!’ auguran que habrá que resistir.   

ERLAZIONATUTAKO ALBISTEAK