El laborismo vuelve a nadar entre dos aguas en Escocia

Las formaciones británicas están en plena campaña electoral con vistas al 12 de diciembre. Hoy, el líder laborista Jeremy Corbyn, en un gesto de aproximación al unionismo escocés en Glasgow, ha rechazado un segundo referéndum de independencia «en un primer mandato».

Aitor AGIRREZABAL|Glasgow|2019/11/13
Corbyn
Jeremy Corbyn, en su acto de hoy en Glasgow. (Andy BUCHANAN / AFP)

Con el Brexit y un segundo referéndum escocés en la agenda política previa a las elecciones británicas del próximo 12 de diciembre, el Partido Conservador y el Partido Laborista juegan su propio partido. Con las posiciones y las responsabilidades bien repartidas en cuanto a la salida de la Unión Europea, ambos se disputarán los votos del unionismo en Escocia. Y en ello están.

Después de que los tories cerrasen cualquier puerta a un segundo referéndum en Escocia y los laboristas hayan hecho declaraciones tanto en una dirección como en otra, hoy Jeremy Corbyn ha querido acercarse al unionismo desde Glasgow.

El líder del Partido Laborista de Reino Unido ha asegurado que si sale elegido primer ministro tras las elecciones parlamentarias del 12 de diciembre no autorizará la celebración de un nuevo referéndum independentista en Escocia durante su primer mandato, lo que enfría una posible negociación con el Partido Nacional Escocés (SNP) y sus propias opciones. Pero las verdaderas negociaciones llegarán el día 13.

La premier escocesa, Nicola Sturgeon, abrió la semana pasada la puerta a acordar una «alianza progresista» para echar al Partido Conservador del Gobierno de Londres, pero condicionó su apoyo a lograr un acuerdo para celebrar el referéndum sobre el futuro de Escocia en 2020.

El laborismo ha navegado entre dos aguas en este tema y, al menos hasta ahora, había deslizado que no se opondría de forma activa a la celebración de un nuevo referéndum. Sin embargo, Corbyn se ha mostrado más tajante este miércoles en declaraciones a los periodistas en Glasgow: «No habrá referéndum en el primer mandato del gobierno laborista, porque creo que necesitamos concentrarnos completamente en la inversión para Escocia».

Cabe recordar que, en la campaña del referéndum de 2014, el Partido Laborista fue la única formación con una fragmentación clara sobre su voto. Mientras que la posición oficial, dictada desde Londres, optó por el ‘No’ y mantenerse dentro del Reino Unido, parte de los laboristas escoceses formaron ‘Labour for Independence’ y se sumaron a la campaña del ‘Sí’.

Ahora, además, la independencia de Escocia se ha colado de lleno en una carrera por el número 10 de Downing Street, y todo apunta a que el SNP reforzará su posición como tercera fuerza de la Cámara de los Comunes, con gran parte de los 57 asientos correspondientes al norte de la isla.

El primer ministro, Boris Johnson, ha utilizado el posible plebiscito en Escocia como argumento en contra de Corbyn y ha advertido de que una posible alianza entre el Partido Laborista y el SNP «arruinaría 2020» con dos referéndums, en alusión también a una hipotética segunda consulta sobre el Brexit. Las declaraciones de Corbyn de hoy se entienden como un intento de neutralizar la ofensiva de Johnson.