Lakua presenta un instrumento para «detectar sospechas» de abuso sexual hacia menores

Se han seleccionado «los 50 indicadores más útiles», agrupados por sus características específicas, físicos inespecíficos, comportamentales de la niña o el niño, comportamentales en la adolescencia, y conductuales e inespecíficos de su persona cuidadora que, según ha explicado la viceconsejera de Políticas Sociales, Lide Amilibia, «permitirá detectar sospechas» de abuso sexual hacia menores. 

naiz|Gasteiz|2019/12/02
Lakua
La viceconsejera de Políticas Sociales, Lide Amilibia, ha presentado el instrumento para detectar abusos a menores. (IREKIA)

Un estudio sobre la violencia hacia niñas, niños y adolescentes en Araba, Bizkaia y Gipuzkoa, realizado por la Fundación EDE para el departamento de Empleo y Políticas Sociales de Lakua, analiza la complejidad de la violencia hacia menores y considera que lo más importante en su análisis es «una correcta detección» de los casos.

La viceconsejera de Políticas Sociales, Lide Amilibia, Ainara Canto responsable de investigación de EDE Fundazioa y Rosa Lizarraga, psicóloga y psicoterapeuta infantil de Agintzari, han presentado esta mañana en Lakua los datos del Estudio y el instrumento que «permitirá detectar sospechas» de abuso sexual hacia menores. «No existen indicadores conductuales específicos y únicos de abuso sexual. Los indicadores siempre nos dicen que la niña, niño o adolescente presenta alguna dificultad y pueden orientarnos a cerca de cuál puede ser. Los indicadores de un tipo de maltrato no son específicos y pueden presentarse en diversas formas de maltrato o pueden estar relacionados con otra problemática», ha explicado Amilibia.

Para responder a ello, se han seleccionado los 50 indicadores más útiles, agrupados por sus características específicas, físicos inespecíficos, comportamentales de la niña o el niño, comportamentales en la adolescencia, y conductuales e inespecíficos de su persona cuidadora. «En su utilización no deja huella ni de quien utiliza la herramienta, ni tampoco de la niña, niño o adolescente sobre el que se realiza la consulta en la web, ya que no se registran datos de identificación personal», ha destacado la viceconsejera.

Según el informe, a final del pasado año había, en acogimiento residencial, cerca de 800 menores en los centros de Araba, Bizkai y Gipuzkoa. En 2017 cerca de 1.150 menores de 18 años fueron atendidos en los puntos de encuentro familiar, una cifra casi un 8% mayor a la de dos años antes. Se estima que una de cada cinco personas ha sufrido algún tipo de violencia sexual durante su infancia y se calcula que menos del 10% de los casos de violencia contra niños y niñas se notifica durante la infancia o adolescencia, es decir, cuando se produce la violencia.

En torno a uno de cada cinco alumnos y alumnas de entre 4º de Educación Primaria y 4º de ESO afirma haber sufrido a menudo algún tipo de maltrato entre iguales en la escuela, una tasa que ha crecido en los últimos años. Un 13% del alumnado de Educación Primaria ha sufrido algún tipo de ciberbullying por parte de sus iguales durante el último año. Un 32% de las y los escolares que cursan ESO afirma haber sido testigo de casos de exclusión de algunas y algunos compañeros por su orientación sexual o el hecho de ser chico o chica en el ámbito escolar. Además, según el informe, «la discapacidad es un importante factor de riesgo de sufrir violencia».

Agilizar procedimientos

El estudio recomienda «la agilización de los procedimientos y ganar en rapidez de respuesta, cuidando la intervención precoz y garantizando un adecuado nivel de personalización de los itinerarios en todas las intervenciones y una mayor adecuación de algunos recursos a sus necesidades específicas». Asimismo, sugiere asegurar la «continuidad en la atención, una mayor integralidad en la atención mediante una apuesta, refuerzo e impulso de un modelo de trabajo en red, una mayor integralidad en la atención mediante una apuesta, refuerzo e impulso de un modelo de trabajo en red, mayor integralidad en la atención mediante una apuesta, refuerzo e impulso de un modelo de trabajo en red, y un enfoque de género que respete la diversidad afectivo-sexual y la multiculturalidad en la intervención».

El estudio realizado por la Fundación EDE combina distintas técnicas metodológicas para recoger información tanto cuantitativa como cualitativa de fuentes primarias y secundarias. EDE ofrece un enfoque multidimensional (el análisis no se limita a determinadas formas de violencia más visibles, sino que trata de mostrar todas ellas) y participativo que considera a los diferentes agentes sociales implicados copartícipes de la reflexión (han participado 53 personas de 34 entidades públicas y privadas del ámbito de servicios sociales, judicial, policial, sanitario y educativo).