‘Apaiz kartzela’, un ejercicio documental contra la desmemoria

Irudienea ha sido el escenario para proyectar ‘Apaiz kartzela’, un trabajo documental que lleva al espectador a la cárcel de Zamora, construída en 1968 para los curas que hicieron frente a la dictadura. A través de los relatos en primera persona los protagonistas reconstruyen una historia terrible pero necesaria de conocer.

Oihane LARRETXEA|DURANGO|2019/12/07
Apaiz_kartzela
Algunos de los excuras que pasaron por la cárcel de Zamora, hoy en Irudienea. (Jaizki FONTANEDA I FOKU)

Las posibilidades que ofrece una cita como la de Durango son mil, no hay formatos ni formas establecidas, toda creación tiene cabida. Por eso no es difícil entender, aunque sí pueda sorprender al espectador, que es posible ver un trabajo que aún no se ha terminado. Recibe el nombre de ‘work in progress’, esto es, que aún está en construcción.

Es lo que han propuesto los directores Oier Aranzabal, David Pallarés y Ritxi Lizartza con ‘Apaiz kartzela’, un documental que narra la historia de los curas, la gran mayoría vascos, que fueron condenados y encarcelados en la prisión de Zamora, construída ex profeso a tal efecto en 1968, por haber hecho frente al franquismo. Fueron curas que desde sus homilías instaban a luchar contra la dictadura, muchos de ellos, además, se sumaron a otras luchas, como la obrera y la sindical.

Ha sido un proceso largo y muy laborioso, ha reconocido Aranzabal. Comenzaron hace cinco años y queda por acabar. Recabar la información, las imágenes de la época y los testimonios de los hombres que protagonizaron aquella etapa oscura. Sufrieron torturas, persecución y cárcel. Han transcurrido 50 años de aquello, y revivirlo ha sido todo un ejercicio. «Planteamos el documental como un ejercicio de memoria, hay muchas historias en la sombra que hay que sacar a la luz», ha considerado el director.

A la proyección del filme le ha seguido un homenaje a aquellos hombres a los que solo se les puede señalar por haber sido valientes. Xabier Amuriza, Josu Naberan, Jon Etxabe, Julen Kaltzada, Martin Orbe, Juan Mari Zulaika, Felipe Izagirre y Periko Solabarria son algunos de los protagonistas. Hoy, han tomado la palabra Amuriza, Zulaika y Naberan.

La cárcel no se olvida

«Quien haya pasado por la cárcel sabe de lo que hablamos, la cárcel es algo que no se olvida», han apuntado los excuras. Les ha resultado realmente emocionante visitar de nuevo la prisión, tapiada con cemento y totalmente invadida por la maleza. Y hay detalles que no se olvidan, ni mueren y que retornan cinco décadas después, como «el sopapo» que un polícia le dio esposado en el calabozo a uno de ellos.

«Uno o dos años después de salir libres no quería ni verla en pintura, pero hoy me siento preparado para volver –cuenta Amuriza–. Hoy solo quedan las emociones, aunque el sufrimiento no se olvida».

Y sufrieron. Recuerdan las torturas, el método del «gusano», que consistía en sentarlos y esposarlos con las manos atadas tras las rodillas. La única alternativa era la huida, pues, y así lo planteó Naberan. Con mucha meticulosidad y sigilo, lograron cavar un túnel que consiguieron esconder casi hasta la fecha de la escapada, aunque fueron descubiertos finalmente. Después, claro, llegó más represión.

Eran persistentes y no tenían miedo, aunque bien sabían que la respuesta a cualquier intento de fuga era un tiro. Por eso, después del plan frustrado organizaron un motín. Rompieron puertas y televisiones, quemaron colchones y demás objetos. ‘Apaiz kartzela’ recoge las imágenes televisivas del motín, que han encontrado tras un intensísimo trabajo de búsqueda, en un archivo de Estocolmo.

Preguntados sobre el ejercicio de memoria que plantea el documental, y la importancia de contar y preguntar, Amuriza ha dicho que es lógico que de una generación a otra se pierdan partes de la historia, aunque no hay que perder las oportunidades de acercarse a ella que brindan este tipo de proyectos. Se han mostrado esperanzados de que su «onda expansiva» sea mayor.

En la actualidad, 18 de aquellos curas (la mayoría fueron vascos, pero hubo catalanes, gallegos y madrileños) forman parte de la querella argentina por los crímenes del franquismo que investiga la jueza María Servini. «Si los jueces aquí escucharan lo que yo he oído, hace tiempo que habrían abierto una causa», expresa en ‘Apaiz kartzela’.

Según ha avanzado Lizartza, el trabajo estará terminado en enero de 2020 y llegará a las salas en otoño. También han anunciado que tendrá su recorrido en festivales.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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