El Gobierno británico afirma que no habrá armonización con la Unión Europea tras el Brexit

El ministro británico de Economía, Sajid Javid, advierte a las empresas de que deben prepararse ante el hecho de que no habrá una armonización normativa con la Unión Europea después del Brexit.

naiz|Londres|2020/01/18
Adriandennis
El negociador jefe de la UE para el Brexit, Micher Barnier, llegando al 10 de Downing Street el 8 de enero. (Adrian DENNIS | AFP)

En una entrevista publicada hoy por el diario “Financial Times”, el titular de Economía se expresa de forma tajante: «No habrá armonización, no acataremos órdenes, no estaremos en el mercado único y no estaremos en la unión aduanera, y lo haremos para final de año (al fin del periodo de transición)».

Ante un sector manufacturero que presiona para mantener un comercio fluido y sin aranceles con el Continente, Sajid Javid confirma lo que el primer ministro, Boris Johnson, ya había indicado: que Gran Bretaña quiere desligarse del bloque comunitario.

Por ello, el canciller del Exchequer insta a la compañías farmacéuticas, automovilísticas, aeroespaciales o alimentarias a «ajustarse» a la nueva realidad y recuerda que han tenido tiempo para hacerlo desde que los británicos votaron, por una escasa mayoría, por salir de la UE en el referéndum de 2016.

Reconoce el ministro que «algunas empresas se beneficiarán y otras no» de la ruptura con el bloque europeo, pero subraya que lo importante es que ahora tienen certeza, al tiempo que augura que a más largo plazo la británica «seguirá siendo una de las economías de más éxito de la Tierra».

«Capitalismo humano»

Aunque no especifica qué normativas europeas desearía mantener o descartar, Javid indica que para los servicios financieros buscará una equivalencia normativa «enfocada a los resultados», es decir, que lo importante será obtener el mismo fin aunque el marco sea diferente.

El ministro explica que su visión para la economía posterior al Brexit, que se reflejará en el primer presupuesto del Estado el 11 de marzo, se basa en un «capitalismo humano», donde quiere potenciar las cualificaciones de los británicos y el progreso de las zonas más retrasadas del país.