Borja Ortiz de Gondra: «Para superar heridas del pasado hay que decir las cosas en voz alta»

El Teatro Arriaga de Bilbo acogerá hasta el domingo la pieza teatral ‘Los otros Gondra (Relato vasco)’, que habla de una familia vasca que, a lo largo de los siglos, intenta superar las heridas de los conflictos del pasado.

Naiz|Bilbo|2020/01/23
Losgondra
Las dos piezas hablan de la misma familia. (Sergio PARRA)

El dramaturgo vizcaino Borja Ortiz de Gondra, autor de la saga teatral ‘Los Gondra (Una historia vasca)’ y ‘Los otros Gondra (Relato vasco)’ considera que para superar las heridas provocadas en una familia por el pasado «es importante que se digan las cosas en voz alta».

Ortiz de Gondra ha explicado de esta manera el origen de ambas piezas teatrales, la segunda de las cuales se representa a partir de este jueves, 23 de enero y hasta el 26, en el Teatro Arriaga, que narran la historia de una familia vasca y sus conflictos internos desde mediados del siglo XIX hasta hoy y su lucha por intentar superar las heridas que dichos conflictos dejaron abiertas en su seno.

La obra cuenta con un reparto formado por el propio autor, los actores vizcainos Lander Otaola y Cecilia Solaguren, Sonsoles Benedicto, Marcial Álvarez, y Fenda Drame.

Lander Otaola, ha precisado en la presentación de la obra, estrenada hace un año en Madrid y que ahora llega a Bilbo dentro de su gira estatal, que «no se trata de una obra sobre el conflicto vasco, sino una obra enmarcada en el conflicto vasco».

El dramaturgo, que interpreta a su vez el papel de un escritor que hace de hilo conductor de la trama argumental, ha indicado en dicha presentación que su personaje «intenta hurgar en la herida y arañar para saber lo que ocurrió, porque piensa que es importante que se digan las cosas en voz alta».

«Entonces, se encuentra con una parte de la familia que no quiere hablar del pasado y que siguen pensando que lo mejor es mantener el silencio, y otra parte de la familia que quiere dar un paso adelante y la pregunta que plantea la obra y que yo no respondo, es si la ficción y el teatro puede ayudarnos a superar las heridas que ha dejado el pasado en una familia, que puede ser la suya o no», ha precisado.

Cecilia Solaguren ha insistido en que la obra plantea «más preguntas que respuestas» y, en este sentido, Borja Ortiz de Gondra ha remarcado que para él lo interesante a la hora de crear esta obra, no ha sido qué es lo que ha pasado, pues eso ya lo cuentan los historiadores sino «cómo lo hemos vivido, qué ha sentido la gente que lo ha sufrido y cómo viven a diario hoy en día».

Creo que lo interesante de esta obra es que plantea qué podemos hacer para sanar las heridas y qué derecho tenemos a hablar del dolor de los otros, que es la gran pregunta que se planea en la función y que es lo que le reprocha su familia ficticia cuando decide que hay que hablar de lo que ha pasado.

Lander Otaola, por su lado, ha aclarado que «no es una obra maniquea ni morbosa para nada; no hay buenos y malos, no hay verdugos y víctimas, porque a mí eso no me interesa, si fuese así, no hubiese hecho esta obra».

«Para mí –ha agregado– lo bonito del teatro o de la ficción es que puede haber muchas visiones diferentes de un mismo conflicto o un mismo asunto y esta es una visión del alter ego del autor, del escritor que interpreta, sobre lo que el vio; otros tendrán otra», ha rematado.

Otaola ha deseado que la obra genere polémica y debate cuando se vea en Bilbao porque «está bien que se hable de ello porque yo creo que eso es esencial en el arte».