Kronika
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La falta de autocrítica de Urkullu y la generosidad de Iriarte, polos del debate

De Ordizia a Iruñea. El principal debate de la campaña del 12J ha comenzado con Urkullu defendiendo en solitario y sin autocrítica alguna su gestión de la pandemia. Y ha concluido con Iriarte presentando a EH Bildu abierta a ser generosa en cualquier pacto que beneficie a la ciudadanía, sobre la hipótesis de si apoyaría a Mendia.

Ramón SOLA|2020/07/08
Debate
Los seis candidatos y candidatas, antes de arrancar. (ETB)

Con una actitud postural inhabitualmente sonriente, que parecía trasladar que se ve ganador y/o que le resbalan las críticas, Urkullu se ha quedado solo defendiendo la gestión de la pandemia

A Iriarte le han preguntado si haría lehendakari a Mendia, curioso planteamiento a tenor de las encuestas aunque no tanto si se recuerda a Chivite o Urtaran; ha dicho que «me lo pensaría» si fuera un acuerdo bueno para la ciudadanía

Pasada medianoche, a cuatro días ya de las urnas, ha concluido el principal debate de campaña, en ETB-2, con seis candidatos a lehendakari que a veces han formado un cuatro a uno frente a Iñigo Urkullu (PNV), con Idoia Mendia (PSE) puesta de perfil. Dos horas y cuarto de discusión, muy pacífica salvo algún intento de algarada de Carlos Iturgaiz (PP), que se han afrontado con el covid-19 en un ojo y la crisis económica consiguiente en el otro.

Con una actitud postural inhabitualmente sonriente, que parecía trasladar que se ve ganador y/o que le resbalan las críticas, Urkullu se ha quedado solo defendiendo la gestión de la pandemia. Ni su socia Mendia le ha seguido, ya que la candidata del PSE ha confesado que «se nos han visto las costuras, tenemos que acelerar modificaciones», sobre todo en atención primaria. Maddalen Iriarte (EH Bildu) le ha espetado al lehendakari que «no estaban preparados» y siguen sin estarlo porque «no hay capacidad de rastreo», además de recordarle algo que Urkullu intenta ocultar; la CAV ha tenido una de las mayores tasas de mortalidad del mundo en esta ola.

Para el actual lehendakari, por contra, «hemos respondido bien, con flexibilidad y capacidad de reacción». Ha hecho la trampa de meter en el mismo saco a dirigentes y profesionales para asegurar que la ciudadanía valora con un 8 sobre 10 la labor de Osakidetza y tratar así de situar a Iriarte frente a los trabajadores. No colaba. Incluso Iturgaiz ha recordado a Urkullu que «a usted le gritaron ‘fuera, fuera’ cuando fue a un hospital. A los trabajadores se les ha obligado a reciclar EPI cuatro o cinco veces. Les han mandado a la guerra sin fusiles y sin balas».

En un último intento, José Ramón Becerra (Equo) le ha indicado que «no pasa nada porque usted ahora diga ‘no hemos estado a la altura’», pero las rectificaciones no van con el carácter de Urkullu. Incluso ha sacado la sentencia reciente del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco para leer las partes que disculpan los problemas de gestión y no las que indican que se puso a la plantilla en riesgo. Lo más parecido a una autocrítica que ha salido de su boca ha sido «esto ha ocurrido en Euskadi y ha ocurrido en todo el mundo».

El siguiente punto ha puesto el foco sobre lo ocurrido en las residencias, donde Iriarte le ha reprochado «falta de control». Urkullu ha callado.

Cuando Miren Gorrotxategi (EP-IU) ha sacado a debate la necesidad de la RGI, a Iturgaiz se le han erizado las orejas: «Fraude no». ¿Abusos, cuáles son? le ha preguntado el moderador en busca de precisiones. «Pregúntele a la gente», ha dicho el del PP, que en un alarde de inconsciencia ha añadido que todo esto ya lo dijo Javier Maroto (y ya sabe dónde ha acabado). Iturgaiz ha buscado votos luego en el miedo a «los okupas, hay que hacer una ley para echarles en 24 horas». Gorrotxategi le ha recordado que el problema de la vivienda está en otro sitio.

Recortes; sí o no, cuánto y a cuántos
Tras el pico de la pandemia llega la crisis. ¿Y los recortes? Aunque con menos contundencia que en ETB-1, el candidato del PNV ha reiterado que «no habrá recortes ni se subirán los impuestos». «Recortes ya los hay, se están aplicando en educación. Lo que tiene que quedar claro es cuánto y a cuántos», le ha espetado Iriarte. Urkullu niega la mayor en esto; dice que los recortes fueron antes de que él llegara en 2012, lo que lógicamente ha hecho saltar a Mendia por alusiones. Al final ha resultado que aquí nadie recorta, pero como ha manifestado Gorrotxategi el porcentaje de gasto en sanidad en relación al PIB no deja de caer en la CAV.

En este bloque se ha hablado de industria y con preocupación evidente. La candidata de EP ha acusado a Urkullu de no poner dinero público en La Naval y el de Equo ha añadido que «Mercedes puede acabar como La Naval» si no hay acción pública y una estrategia de relocalización. Iriarte ha mentado dos ejemplos más: «Euskatel provocó mucha ilusión y ha quedado en manos extranjeras. Y hemos visto qué acaba de hacer Siemens Gamesa en Agoitz».

Zaldibar, de puntillas
El bloque dedicado al problema climático ha dado paso enseguida al tema concreto de la catástrofe de Zaldibar, aunque Mendia inicialmente ha preferido hablar del cierre de Garoña o del Green Deal de la UE. Desde los dos extremos del arco político, EH Bildu y PP, se ha remachado un mismo clavo: la falta de control del Gobierno de Lakua. «Es que hay que controlar», le ha recordado Iriarte a la candidata del PSE cuando mendia ha intentado situar toda la responsabilidad del derrumbe en la empresa Verter.

En cuanto a Urkullu, ha vuelto a pasar de puntillas sobre el tema citando el dolor de las familias de Alberto Sololuze y Joaquín Beltrán. Y eso que Iturgaiz ha intentado provocarle recordándole con un mapa que su casa de Durango queda a apenas nueve kilómetros de Zaldibar. «Lamento que traiga mentiras a la política vasca», ha dicho Urkullu. Aunque esta vez sí Iturgaiz parecía haber dicho una verdad...

Derecho a decidir; Urkullu se queda mudo
Los temas clásicos de la política vasca han quedado para la media hora final. Autogobierno primero. EH Bildu ha remarcado que «necesitamos soberanía. Este es un autogobierno de quita y pon, como se ha visto en la pandemia y como se vio con el 155 en Catalunya. La mayoría de este país está con el derecho a decidir». Un término que no ha citado Urkullu, en una parte del debate que ha preferido leer en sus apuntes: «Primero, completar el Estatuto de Gernika, después bilateralidad, y luego el nuevo Parlamento ya trabajará sobre el texto propuesto esta legislatura». Mendia, lógicamente, ha asentido, añadiendo que «fracasó Estella-1 en los años 30 y fracasó Estella-2 en los 90. Hace falta un acuerdo que sea de todos pero no sea de nadie». EP ha sacado el modelo de Quebec y Escocia, sin referirse a que ahora sí gobierna en Madrid y tendría la sartén por el mango para ello. El PP ha hecho la caricatura habitual: «Con ese estatus habría vascos de primera y tercera».

Fijada posición, Iriarte se ha dirigido directamente a Urkullu para recordarle sus incumplimientos en esta materia y preguntarle «por qué renuncia» al derecho a decidir. El modo en que se ha encogido de hombros y se ha quedado mudo el candidato jeltzale ha sido una de las imágenes de la noche. Un poco más tarde ha dicho Urkullu, de nuevo leyendo, que «yo defiendo el derecho a decidir pero pactando con el Estado. Ustedes, independentzia eta sozialismoa...»

Ya era justo medianoche cuando Iturgaiz ha sacado el espantajo de la condena a ETA, como si aún estuviéramos en los 90 en que acuñó su popularidad. Iriarte primero y luego Mendia le han replicado que no tiene nada lejos a Vox. Sin más.

¿EH Bildu apoyando a Mendia?
Sobre pactos de gobierno, a la recurrente propuesta de Gorrotxategi de un gobierno PSE-EH Bildu-EP ha sumado Becerra la apuesta por una fórmula «de reconstrucción» con las fuerzas de la actual mayoría navarra. Mendia se ha salido por la tangente, aunque su decantación por el PNV es más que obvia. Iturgaiz ha intentando hacer humor: «¿Pactos? Pero si aquí están pactando todos».

Faltaban los dos principales. A Iriarte le han preguntado si haría lehendakari a Mendia, curioso planteamiento a tenor de las encuestas aunque no tanto si se conoce lo ocurrido en Nafarroa con Chivite o antes en Gasteiz con Urtaran. En coherencia con ello, la candidata de EH Blldu ha respondido que «me lo pensaría» si ello tuviera como base un acuerdo bueno para la ciudadanía.

Urkullu se ha puesto serio en esto: «Euskadi necesita un gobierno fuerte porque van a ser años duros. Mi objetivo es pactar un gobierno fuerte con un programa realizable y sólido», ha añadido, mostrando muy claro que no pone en duda que a él le tocará elegir.

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