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Trágico legado del nitrato de amonio

El nitrato de amonio es una sal blanca e inodora utilizada como base de muchos fertilizantes en forma de gránulos o bolitas. Ha sido el origen de muchos desastres y, por ello, la regulación internacional establece que debe almacenarse seco y bien cerrado, siempre alertando del peligro de deflagración y manteniéndolo alejado de cualquier combustible como medida de seguridad. Muchos estados europeos exigen que se le agregue carbonato de calcio, para de esa forma crear un nitrato más estable químicamente.

NAIZ|2020/08/05
Beirut
Vista aérea de la zona del desastre en Beirut. (AFP)

En Estados Unidos, la regulación de su uso se endureció tras el atentado de Oklahoma City en 1995 en el que fallecieron 168 personas y donde se utilizaron dos toneladas de este producto cargadas en un camión. Más parecido a lo vivido en Beirut fue la explosión que siguió a un incendio, en abril de 2013, de una fábrica de fertilizantes en West (Texas), que provocó la muerte de 15 personas y dejó heridas al menos a 260; la mayoría de las víctimas fueron bomberos voluntarios que acudieron al rescate.

Más cerca en el tiempo y en el mapa respecto a Euskal Herria se ubica la explosión que tuvo lugar en 2001 en la planta AZF en Tolosa de Occitania, donde explotaron unas 300 toneladas de nitratos de amonio en un hangar, matando a 31 personas en la que es considerada la mayor tragedia industrial desde 1945 en el Estado francés.

En 1947, en la rada de Brest (Bretaña) el carguero noruego Ocean Liberty que transportaba esta sustancia sufrió una explosión que provocó 26 muertes.

En Bélgica todavía se conmemora anualmente otra tragedia relacionada con este compuesto químico. Ocurrió en 1942, en plena ocupación nazi, en la localidad flamenca de Tessenderlo: la deflagración de una planta química, donde se almacenaban 150 toneladas de nitrato de amonio, dejó 189 muertos y más de 900 heridos.

El 21 de setiembre de 1921 fue una ciudad alemana, Oppau, sede del grupo químico BASF, que había producido explosivos durante la Primera Guerra Mundial, el escenario de otra catástrofe: las 4.000 toneladas de nitrato que había almacenado desde el final del conflicto estallaron, ocasionando 561 muertos y miles de heridos.

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