Una noche para recordar a las víctimas de la política carcelaria y señalar a sus responsables

Los rostros de 49 vascos y vascas muertos por la política carcelaria de excepción han interpelado al Gobierno español en su sede en Bilbo, durante una noche entera de protesta tras la muerte de Igor González Sola. «Este pueblo quiere convivencia, paz y libertad ya», ha dicho Arkaitz Rodríguez (Sortu).

Agustin GOIKOETXEA|2020/09/12
Hildakoak
Los rostros del cerca de medio centenar de víctimas mortales de la política carcelaria. (Aritz LOIOLA/FOKU)

Los rostros de las y los 49 vascos muertos víctimas de la política penitenciaria de excepción han rodeado esta noche la Subdelegación del Gobierno español en Bilbo, señalado como responsable de esa expresión de violencia. Ocho días después de que las cárceles se cobraran la vida de Igor González Sola, Sortu había convocado ante esa sede gubernativa la iniciativa Haserre Gaua para exigir al Ejecutivo de Pedro Sánchez que acabe de inmediato con esa crueldad.

Cientos de personas han participado en la movilización, en la que no han faltado los lemas de recuerdo a la última víctima y otros en los que se denunciaba la responsabilidad de PSOE y PNV. Mientras las hileras de manifestantes recorrían la plaza Elíptica y calles aledañas, en la fachada de la Subdelegación se han proyectado los lemas «Stop», «Etxera!» y «Aski da!».

Las imágenes de presos y familiares muertos han abierto la marcha inicial, que ha rodeado en primer lugar la plaza para luego hacerlo en la manzana donde se sitúa el edificio administrativo y sentarse por unos minutos en la calzada.

 

Una vez finalizada la movilización principal y antes de comenzar las actividades que se iban a desarrollar a lo largo de la noche en la plaza Elíptica, ha tomado la palabra el secretario general de Sortu, Arkaitz Rodríguez, incidiendo en que la muerte del preso bilbaino tiene responsables con nombre y apellidos. «Igor González Sola no se ha muerto, lo ha matado una política penitenciaria de excepción y todos aquellos que la sostienen», ha clamado.

El dirigente independentista anima a denunciarlo y llama a quienes crean que haya que acabar cuanto antes con esta grave situación a no resignarse después de recordar una frase que repetía un militante referencial como Periko Solabarria: «Si no nos dejan soñar, no les dejaremos dormir». Para Rodríguez, no hay otra salida que la lucha para arrancar la libertad de los presos y la de Euskal Herria.

En su intervención ha subrayado que «ya es hora de que los Estados renuncien a su violencia», que genera sufrimiento y muerte. «Este pueblo quiere convivencia, paz y libertad. ¿Cuándo podremos hablar sobre la violencia de los Estados en pasado? ¿Cuándo van a dejar de utilizar la violencia para intentar imponer su proyecto político? Este pueblo quiere convivencia, paz y libertad, sí. Y no hay convivencia, ni paz, ni libertad mientras los y las presas sigan en prisión. Menos aún mientras sigan muriendo en prisión», ha reprochado.

Arkaitz Rodríguez ha recordado que «con Igor González son 49 los vascos y vascas asesinadas por la política penitenciaria de excepción. Decimos que ya basta». «No queremos ni un solo muerto más. Hay que acabar con esta situación, sin más dilaciones, ahora. No queremos palabras bonitas, sino hechos. ¡Y los queremos ahora! Durante mucho tiempo oímos que una vez desaparecida ETA la política de dispersión terminaría en 48 horas. Es más, en infinidad de ocasiones hemos tenido que escuchar que la ley está para que sea cumplida. Pues bien, ¡cumplid la ley! ¡Cumplid con vuestra ley! ¡Aparcad vuestra política penitenciaria excepcional! ¡Dejad a los prisioneros que recorran su propio camino! Y sobre todo, ¡dejad que este pueblo avance hacia la paz y la libertad!», ha reclamado al Gobierno español.

 

Posteriormente, a lo largo de la noche han continuado las actividades, con bertsos, poemas, música... El expreso David Pla ha ofrecido una charla sobre las iniciativas de la izquierda abertzale para que los refugiados y deportados puedan retornar a Euskal Herria.

Una hora tras otra, los presentes han ido recordando los nombres y las historias de este casi medio centenar de víctimas. Ya había amanecido cuando ha llegado el turno de Igor González Sola, con la esperanza de que sea el último.

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