Dimite el líder del Gobierno libio de Trípoli en una crisis política y social paralela a la del este del país

El líder del Gobierno de Acuerdo Nacional libio con sede en Trípoli, Fayez Al Serraj, ha anunciado su dimisión en medio de protestas sociales que también se extienden al este del país, donde el Gobierno con sede en Trobruk dimitió el pasado sábado, y de las negociaciones en las que se mezclan presiones extranjeras.

NAIZ|2020/09/16
Libia
Representantes de los gobiernos libios de Trípoli y Tobruk, en la mesa negociadora de Marruecos. (Fadel SENNA/AFP)

El líder del Gobierno de Acuerdo Nacional (GNA) sostenido por la ONU en Trípoli, Fayez al Serraj, ha anunciado este martes su decisión de dimitir de su cargo y traspasar los poderes a un sucesor antes de concluya el próximo mes de octubre.

En una declaración institucional difundida a través de la televisión estatal, Al Sarraj ha instado al Comité Consultivo a reunirse y elegir un nuevo Consejo Presidencial que asuma las funciones del que él mismo ha encabezado desde que se formara en marzo de 2016, tras el fallido proceso de paz impulsado por la Naciones Unidas en la ciudad marroquí de Skhirat.

Negociaciones

Sobre la dimisión de Al Serraj se hacían conjeturas desde hace días en Libia, donde se enmarca en el nuevo esfuerzo de la Unión Europea y Naciones Unidas por recuperar el liderazgo de una negociación que desde hace meses controlan Rusia y Turquía, este último principal apoyo del GNA.

Moscú respalda las aspiraciones del mariscal Jalifa Hafter, tutor del Ejecutivo no reconocido en el este y hombre fuerte del país.

Tanto Bruselas como la ONU también tratan desde hace semanas de elevar la figura política de Aquilah Saleh, presidente del Parlamento elegido en 2014 que se desplazó a la ciudad oriental de Tobruk al no ser reconocido por el gobierno que entonces existía en Trípoli y dividirse por su diferente opinión sobre el proceso de paz lanzado por Naciones Unidas.

Protestas populares

La renuncia de Al Serraj se produce en medio de protestas populares por la carestía en Trípoli, que han desvelado, asimismo, la lucha por el poder en el seno del GNA, y en particular entre el círculo de presidente del Consejo y el del ministro de Interior, Fathi Bashaga.

El propio Al Serraj cesó a Bashaga y le abrió una investigación a principios de mes a causa de la violenta represión de las protestas por parte de una de las milicias vinculadas al poderoso ministerio de Interior.

El ministro fue liberado apenas tres días después y reincorporado a su puesto, desde el que controla la seguridad de la capital.

Las protestas por los cortes diarios de electricidad, la escasez de gas natural, agua corriente y combustible también se han repetido en las principales ciudades del este, igualmente reprimidas de forma violenta por milicias vinculadas al poder.

Tanto Al Serraj como Saleh anunciaron hace dos semanas un compromiso de alto el fuego que sin embargo no ha sido aceptado por las fuerzas sobre el terreno, que siguen reforzando y moviendo tropas en el eje que forman el oasis de Al Jufrah y el puerto de Sirte, nuevo frente de batalla de una guerra que se agudizó hace 14 meses con la entrada de mercenarios –principalmente sirios y africanos– reclutados por Turquía y Rusia.

Crisis política y social paralela en el este

La crisis en Trípoli se produce en paralelo a la que ocurre en el este, en Tobruk, donde el primer ministro  Abdulá al Zani, también presentó la dimisión de su ejecutivo el pasado lunes al presidente del Parlamento, Aqila Saleh.

Saleh pidió al Gobierno que se mantenga en funciones hasta que el Parlamento decida sobre su petición de dimisión.

Al igual que en Trípoli, ha habido movilizaciones en Bengasi y en otras ciudades del este de Libia que controla el señor de la guerra Jalifa Haftar, y que como el resto del país sufren cortes electricidad diarios, además de escasez de gas ciudad, agua corriente, combustible y alimentos.

En Bengasi los manifestantes asaltaron y prendieron fuego a la sede del Gobierno  y también atacaron el Ayuntamiento de la ciudad.

Al menos una persona murió y varias resultaron heridas por los disparos de miembros del Ejército Nacional Libio (ENL) de Haftar contra manifestantes en la localidad de Al Marj.