El Eibar se hunde ante el Elche (0-1)

Tercera derrota consecutiva de los azulgranas, que caen a la penúltima plaza con un solo punto. El Elche ha aprovechado su única ocasión del primer tiempo para sentenciar. Expósito ha fallado un penalti en la segunda parte. [Estadísticas del partido]

NAIZ|2020/09/30
Recio
Recio ha tenido que retirarse lesionado antes de la media hora en una noche aciaga para los azulgranas. (SD Eibar)

El Eibar toca fondo. Encaja su tercera derrota consecutiva, que le envía a la penúltima plaza con el único punto que sumó en la primera jornada, y lo hace a manos de un Elche que le supera en la clasificación tras aprovechar su única ocasión del primer tiempo para sentenciar el partido.

Lo peor es la sensación de que los puntos han sido para un equipo que sólo ha necesitado andar listo en un error de su rival. Porque cuando ha llegado el gol de Lucas Boyé, el choque estaba totalmente en manos de los armeros. El Elche había entrado mejor al campo pero le ha durado menos de cinco minutos. Los locales, pese al percance de Recio –ha tenido que ser sutituído por Sergio antes de la media hora tras lesionarse en la espalda– han reaccionado pronto para adueñarse del partido aunque les ha faltado claridad arriba para generar ocasiones reales de gol.

A ocho minutos del descanso, Morente ha chutado largo un balón que ha dado en Arbilla para que Lucas Boyé, con un tiro cruzado a la media vuelta, anotara el 0-1.

El Eibar, con Burgos ahora en el puesto de Bigas, ha seguido en las mismas a la vuelta de vestuarios y pronto ha obtenido frutos… que no ha podido degustar. Un chut de Arbilla ha acabado en córner, el saque de Pedro León ha dado en la mano de Pere Milla y, tras consultar en la pantalla del VAR, el colegiado ha concedido un penalti que Expósito ha enviado por encima del larguero.

Un subidón para el Elche, que le ha permitido defender con más confianza la ofensiva de un rival que ha seguido intentándolo con ganas hasta su último aliento pero que ha acabado encajando su tercera derrota consecutiva y, sin duda, la más dolorosa de todas.