Cuando se acaba la gasolina del Khimki, brilla el Baskonia (77-60)

Polonara, Giedraitis y Zoran Dragic han brillado en un triunfo más holgado de lo que ha acontecido en el duelo, marcado por la escasa rotación rusa y que ha acabado acusando el cansancio. Los gasteiztarras, con todo, han perdido a Alec Peters por un esguince de tobillo.

Arnaitz Gorriti|2020/10/16
Polonara
Autor de canastas de garra y calidad, Polonara ha vuelto a meterse a los aficionados del Baskonia en el bolsillo. (Raúl BOGAJO / FOKU)

TD SYSTEMS BASKONIA 77 - KHIMKI 60

TD Systems Baskonia ha cortado su racha de derrotas a costa de un Khimki que ha puesto las cosas difíciles, pero al que no le ha durado la gasolina. Pese a la ausencia por lesión de Alec Petrs, el cuadro gasteiztarra se ha bastado con el partidazo de Polonara –20 puntos y 10 rebotes– y la colaboración inestimable de Giedraitis –20 puntos a su vez y 30 de valoración– y un incisivo Zoran Dragic, más la mejoría de la defensa colectiva y de Vildoza tras el descanso.

No obstante, hay que reconocerle el esfuerzo al Khimki, ya que con una rotación muy mermada ha estado en el partido hasta los dos minutos finales, momento en el que se ha disparado el marcador definitivo.

El partido ha comenzado con mal pie, a cuenta de la ausencia de Alec Peters por culpa de un esguince en el tobillo derecho. Y quizá por ese mal pie de arranque, el duelo se ha jugado torcido para los intereses baskonistas. Ya lo avisaba Dusko Ivanovic en la previa, que el Khimki ha traído pocos jugadores a Gasteiz, pero mucha mala idea, recuperando a Karasev y Dairis Bertans respecto del partido ante el Real Madrid. No tanto porque sus porcentuales en el tiro hayan sido esplendorosos, pero sí que ha incomodado a un Baskonia que se ha tenido que aferrar al buen hacer de Polonara y Giadraitis, principales sostenes gasteiztarras en toda la primera mitad.

Jekiri ha sido otro de los jugadores que mejor ha jugado, porque por lo demás, aunque sin tener grandes ventajas más allá del 2-8 inicial, el conjunto moscovita ha llevado la voz cantante. Zaytsev como guía espiritual, Booker dando una lección de cómo jugaro de pívot –lanzando desde media distancia frente a Fall, bailando sobre Diop en el poste bajo, cargando muy bien el rebote– más un Jerebko en continuo ejercicio de quiero y no puedo han confrmado las tres partes de la hacienda baloncestística del Khimki en el primer tramo del duelo.

Ha sido un día duro para Youssoupha Fall. Dado que Diop no ha empezado bien, Ivanovic le ha dado minutos al gigante senegalés, pero a este le han podido las ganas. Ha errado un mate hecho a pase de Vildoza, los árbitros le han tomado la matrícula en cuanto a la comisión de faltas, y Booker le ha dado una lección sacándolo de la zona. Y menos mal que entre Giedraitis y Plonara han sumado 24 de los 35 puntos del Baskonia, mientras que Jerebko ha errado sus cinco triples, tirando varios de ellos muy librados. Con todo y eso, el cuadro ruso ha llegado al receso con 35-36 en el marcador.

Cambio de la decoración

La decoración del partido ha cambiado por completo tras el descanso. Los de Ivanovic han mejorado sensiblemente en defensa y merced al control en el rebote, han conseguido bien segundas oportunidades e incluso correr la transición en varias ocasiones. El técnico gasteiztarra ha decidido entonces parar un ratito a Polonara y Sedekerskis, ejerciendo de falso ala-pívot, ha dado un rendimiento más que aceptable, al tiempo que Vildoza, muy incómodo en la primera mitad, ha empezado a soltarse y a dejar perlas de su talento.

Otro de los jugadores cuyo concurso más se ha agradecido ha sido Zoran Dragic. Después de superar su lesión, el escolta esloveno ha buscado con sus penetraciones y sus cortes a canasta sus puntos y los ha encontrado. De esta forma, el duelo ha entrado en el cuarto final con un 54-47 en el luminoso.

Los diez últimos minutos han sido cuestión de inercia. Inercia defensiva del Baskonia, que ha acabado ahogando al Khimki, del que solo han quedado esporádicos chispazos de Zaytsev y Jerebko. Inercia de las estrellas del día, con un Polonara que ha cerrado el partido encadenando un tapón y un mate en «alley oop» con Vildoza. Inercia de los propios aficionados gasteiztarras, los 600 valientes que se han reunido, que han acabado disfrutando de una victoria sufrida pero bien trabajada por los de Dusko Ivanovic, que es lo que cuenta.