Tanttaka lleva a escena la obra ‘Mi hijo solo camina un poco más lento’

Data

22.01.13 - 22.02.12

Lekua

Bizkaia - Bilbo

Jose Ramon Soroiz y Klara Badiola, dos referentes de la escena vasca.
Escena del montaje que estrena el jueves Tanttaka. (Mikel MARTINEZ)

La memoria, la familia, el paso del tiempo, la aceptación del diferente, la juventud, el amor, el miedo, la soledad, la belleza, el abandono, la locura, la enfermedad... la vida misma. Es lo que el espectador verá reflejado sobre el escenario en la obra ‘Mi hijo solo camina un poco más lento’ de Tanttaka.

Fernando Bernués, director del montaje que verá la luz este jueves en euskara –‘Semea pixka bat motelago dabil soilik’– y el viernes y sábado en castellano en el Teatro Arriaga conoció la obra hace 5-6 años en Argentina y quedó impactado. «Nos fascinó. La función es muy hermosa y nos cautivó», confiesa a GARA. El autor es el croata Ivor Martinić.

Lleva al espector al interior de una casa de la mano de una familia ‘disfuncional’. Habla de la vida, del día a día. Todo gira en torno a la fiesta de cumpleaños –cumple 25 años– del hijo, Branco, quien ha perdido movilidad debido a la enfermedad degenerativa que padece.

«Desde la sencillez, desde la cercanía, indaga en muchos de las atmósferas cotidianas de la vida, de los porqués, de las realidades con las que convivimos, de los amores, dolores y quebrantos, sueños, anhelos... con los que convivimos en la vida», relata Bernués. Destaca el hecho de que el texto es «sincero, honesto, divertido y muy poético».  

Sobre la escena, cinco hombres y cinco mujeres de distinas generaciones. «El protagonismo lo tienen las mujeres, porque son las que de alguna manera avisagran y cuidan de la familia como pasa generalmente en la vida. Los hombres son más disidentes del día a día, escapan de alguna manera de las dificultades y son las mujeres las que cuidan y las que hacen que el día a día siga teniendo su valor y cariño, manteniendo viva la vida», dice.

«Es una función muy bella, de toda esa cotidianeidad hace poesía, hace humor. De alguna manera todos rescatamos momentos que se nos hacen cercanos y te coloca frente al espejo de lo imprescindible, de la importancia de las cosas pequeñas y del cuidado esas relaciones que a veces desatendemos, algo que en nuestra sociedad recae en la mujeres; son ellas las que hacen que la vida siga adelante», agrega.  
Chejov está muy presente en la obra. «Los personajes son desvalidos, desposeidos, pero a la vez están vivos, con ganas de continuar adelante, y esperan que la vida traerá algo mejor.  Y ese anhelo es bonito».

El tema de la familia es recurrente en el autor, de quien Bernués destaca su «mirada lúcida y muy particular». La obra ha sido reconocida con numerosos premios y las puestas en escena se reproducen de un país a otro.  

Forman el elenco actores con una larga trayectoria como Klara Badiola, Jose Ramon Soroiz, Mireia Gabilondo, Dorleta Urretabizkaia, Asier Hernández y Martxelo Rubio, junto a más jóvenes como Ander Iruretagoiena, Xabi “Jabato” López, María Redondo y Miren Arrieta.

Apuesta común

Fue hace año y pico cuando Bernués y sus compañeros de Tanttaka decidieron abordar el proyecto.
En opinión de Bernués, ahora es cuando más hay que apostar por montajes de este tipo. «En estos momentos tan difíciles y tan convulsos es uno de los mejores momentos para intentar levanta una función compleja en cuanto a producción».

Ha sido una apuesta común. «Todos hemos trabajado en condiciones económicas peores que las que estamos acostumbrados, pero estando todos en rangos profesionales, por supuesto. Todos hemos hecho un esfuerzo por regalarnos una producción que nos haga creer que tenemos una responsabilidad individual y que podemos arrimar el hombro. A veces en los tiempos peores es cuando hay que crear complicidades y fabular producciones más ambiciosas», señala.

Concientes de que para las poblaciones con menos medios es más difícil llevar a sus escenarios un espectáculo grande –por la economía y la dimensión– han propuesto «una puesta en escena que se pudiera acoplar a cada espacio, independientemente de su tamaño, y que económicamente fuera asequible. En el caso de las capitales el caché será el habitual en este tipo de producciones», explica Bernués.

La oferta incluye la realización de treinta representaciones. «Normalmente la financiación se plantea hasta el día en que se levanta el telón, y a partir de ahí se inicia otro camino, que es el de la exhibición. En este caso nosotros hemos planteado en un mismo paquete la producción y la exhibición durante tres meses. Con la austeridad de los profesionales implicados en el montaje, junto a la participación de los teatros de diversos municipios y la complicidad de las capitales hemos conseguido hacer esta gira», indica el director donostiarra.

Las siguientes funciones serán en Sopela (21 de enero), Lasarte-Oria (22 de enero), Santurtzi (27 de enero), Berriz (29 de enero), Oñati (30 de enero), Ordizia (4 de febrero), Amorebieta (5 de febrero), Durango (6 de febrero), Elorrio (11 de febrero) y Getxo (12 de febrero).

Entradas a la venta en la web del Arriaga y en taquilla sábados, domingos, lunes y martes de 11.30 a 14.00 y de 17.00 a 19.00 horas. Miércoles, jueves y viernes de 11.30 a 14.00 y 17.00 a 20.00 horas.Los precios oscilan entre los 10 euros y 21 euros.

El 14 de enero a las 19.30 en Arriaga, estreno en euskara; día 15 a las 19.00, estreno en castellano y día 16 a las 19.00, estreno en castellano.

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Bilbo. Bizkaia