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Cinco degenerados, sin más

Estamos en puertas de las mejores fiestas del mundo. Aquí mismo, en Iruñea. Unas celebraciones en las que la alegría y el respeto entre iguales han sufrido pocos lapsus.

En 1978 cuando la policía española irrumpió con ánimo asesino y, ahora, cuando cinco degenerados -militar y guardia civil entre la tropa- violaron a una chica en piara, romper la convivencia y dar rienda suelta a sus instintos más viles.

El debate jurídico entre quienes consideran sólo abuso lo que hicieron a la muchacha y quienes ven claro que entraron con vocación, voluntad y, al parecer, costumbre de violar debiera decantarse por el castigo más duro.

Porque así lo demanda la sociedad y porque lo necesita la fiesta. Porque queremos que cinco degenerados no empañen el nombre de las mejores fiestas del mundo. Fiestas de respeto y tranquilidad para todas y todos. Ponerlo en duda es ponerse al lado de los degenerados.

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