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Indignación no velada


Todas las mañanas en Info7 irratia

A la muerte de Franco, el Gobierno de Adolfo Suárez disolvió el lúgubre Tribunal de Orden Público y, en el mismo acto, nació la Audiencia Nacional. Así, de forma natural, con los mismos magistrados, los mismos fiscales y, en lo que a las vascas y vascos toca, con los mismos abogados defensores. Kafka no lo hubiera descrito mejor en “La metamorfosis”.

Hoy, más de cuatro décadas después, el tribunal de excepción sigue desarrollando un relato delirante de la realidad, deformándola al punto de sentenciar que el lobito era bueno, el príncipe malo y la bruja hermosa, como escribiera Goitysolo y cantara Paco Ibañez.

Ahora resulta que el argumento para confirmar el procesamiento de los tres jóvenes de Altsasu y mantener la prisión provisional es “el contexto veladamente opresivo existente en Alsasua”.

Quiere decirnos que los veladamente oprimidos son las tropas de la Guardia Civil y los opresores los panaderos que no quieren venderles pan; los taberneros que se niegan a servirles una cañas; los tenderos que les niegan hasta la sal... El grado de distorsión del cuento que nos cuentan es tal que, si no tuviera consecuencias dramáticas, movería a risa.

Pero no hay motivos para reir sino para manifestar una nada velada indignación.

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