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Lágrimas de cocodrilo


Todas las mañanas en Info7 irratia

Se ha escrito y dicho tanto sobre la tragedia de París que pudiera parecer que todo está ya dicho. Es posible, pero al comentarista se le hace difícil callar ante una tragedia de esta magnitud.

Se ha leído tanto sobre la lucha del bien contra el mal que a servidor le cuesta identificar las dos categorías. O, por lo menos, adjudicarlas a uno de los dos bandos en liza.

Y así llego a la conclusión de que el intitulado Estado Islámico, un califato amorfo y de dudosa génesis, es el Mal. No quisiera vivir bajo sus leyes o caprichos.

Pero repaso la historia reciente y concluyo también que el tal califato no deja de ser un invento de quienes se presentan ahora como sus víctimas.

Ya pasó antes con Bin Laden y Al Qaeda. Basta con repasar la hemeroteca cinematográfica y observar a Rambo cabalgando con los talibanes en Afganistan.

Y así descubro que los que se presentan como el Bien, también son el Mal. O sea, que asistimos a la lucha entre el Mal y el Mal. Y eso es lo peor que puede suceder al Bien, que es la buena gente, inocente, que muere en París, pero también en Siria o en Irak. Y lo peor que puede suceder a decenas de miles de fugitivos, tratados como bestias, que huyen del terror.

Que no nos engañen. Y , sobre todo, que no nos pongamos de perfil, llorando como los cocodrilos.

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