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Maroto, el segoviano

Conozco las entretelas de la política y, a estas alturas de la vida, ya no me escandaliza nada, aunque un cierto aire cínico me anime a descoyuntarme de risa en ocasiones.

Por ejemplo, ahora, cuando Maroto, que se presentaba como más alavés que Celedón, se empadrona en Segovia para que esa extraña democracia que inventaron Fraga, Carrillo y Felipe González le designe senador.

Como los alaveses no le votaron, ni tampoco los segovianos, habrá que pensar que Javier Maroto representará en el Senado español a los tiernos corderitos de las tierras de Sepúlveda o la memoria de aquellos ingeniosos romanos que levantaron el acueducto.

Bromas y ocurrencias aparte, el asunto tiene miga porque en el trasfondo está la sustitución de Cosidó, el que fuera director general de la Policía, aquel que manejaba los fondos reservados para tapar las vergüenzas del PP en el caso de Bárcenas, aquel que se jactaba de haber colocado a Marchena en el Tribunal Supremo para "manejar el tribunal desde atrás".

Todo huele a podrido en el caso. Todo parece esperpento. Y es que Casado, con un chasquear de dedos ha convertido a Celedón en un tipo más segoviano que el whisky DYC. No me digan que no mueve a risa.

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