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Navarra resta

Se veía venir desde el minuto uno de Enrique Maya al frente de la alcaldía de Iruñea.

El tono de venganza, casi infantil, de sus primeras decisiones, la trifulca bochornosa en la casa consistorial durante el chupinazo de San Fermín y el argumentario chulesco contra la educación en euskara, que es lo mismo que manifestarse en contra de la educación misma, adelantaban lo que está pasando y lo que pasará si la ciudadanía no lo frena.

Ahora, con el descaro de los caciques, ha restado dos concejales a la oposición para arrebatar así la presidencia de la Mancomunidad que no le corresponde.

El escándalo esde manual, pero el sentimiento de impunidad de la derecha filofacciosa de siempre le permite moverse desenvuelto.

Ahora quiere restar dos concejales. ¿Y mañana?

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