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Voy a desconectar el movil

Te escribo en registro epistolar, Mariano.

Me dicen que te has muerto, sin avisar, con la discreción que te acompañó toda una vida expuesto al público. Y me disgusto porque no me adelantaste la cruda exclusiva.

En este momento de tristeza en que me acompaña mi ama, fiel del Quiosco de la Rosi, de alfa a omega, desde tiempos de Radio Loyola, quisiera recordar momentos inolvidables, algunos confesos y otros inconfesables, cuando lo que prevalecía sobre nuestra tarea periodística era aportar para una convivencia en paz y reglada de forma democrática en nuestra querida tierra vasca que con tánto entusiasmo hiciste tuya.

Te conocí religioso y también cuando colgaste el hábito pero no los principios. Y periodista rotundo, de fino olfato.

Pero si quieres que te diga la verdad, en este nuevo tiempo en que la sinceridad no vale sino entre tu  y yo, además de admiración profesional, te profeso cariño. ¿Te parece poco en estos días? Egun handirarte Mariano.

 

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