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La Diputación de Gipuzkoa miente y culpa a los ciclistas víctimas del mal estado de sus carreteras

El 26 de mayo de 2017 tuve la mala suerte mientras andaba en bicicleta de encontrarme con un gran bache en el punto kilométrico 16 de la carretera que va del alto de Andazarrate al de Orio, en un tramo de una pendiente descendente del 2,3% en el que hay zonas de sol y de sombra con los árboles que quedan a la derecha e impiden en días soleados ver la carretera.

Era un día soleado, no vi el gran bache, perdí el control de la rueda delantera y de la bicicleta y lo siguiente que recuerdo es recuperar el conocimiento en el otro carril con un cicloturista que me dice que he pillado el bache y que tenía la clavícula rota, como el casco, porque también me golpeé la cabeza.

Al día siguiente me llama un ertzaina para decirme que mi accidente ha estado provocado por el mal estado de la carretera y que un abogado en mi presentación puede recoger el atestado y presentar una reclamación contra la Diputación como propietaria de la carretera y responsable de su mal estado. También la Ertzaintza avisó a la Diputación para que arreglara la carretera y evitar más accidentes de ciclistas.

Aquella fractura de clavícula me dejó sin mes de vacaciones, sin poder coger el coche, una semana sin poder dormir en condiciones y me quedan secuelas de por vida porque no puedes dormir igual ni coger mucho peso en el brazo en el que se ha roto la clavícula y te cambia la mentalidad. Antes iba a andar en bicicleta a disfrutar, ahora salgo pensando en llegar con la bicicleta sin que me pase nada. Por suerte solo había sufrido en mi vida una caída en bicicleta sin mayor importancia.

Como consecuencia de ese proceso judicial este martes llegamos a un minijuicio de menos de quince minutos en el que ni tuve la posibilidad de hablar porque en ese procedimiento solo puedes hablar si te pregunta el abogado de la parte demandada, la Diputación. Mi abogado ya me advirtió que no me iba a preguntar nada porque no le interesaba y que por eso él tampoco podría preguntarme, que creía que el juicio se iba a ganar por el atestado de la Ertzaintza y que la Diputación alegaría que no puede tener siempre todas las carreteras en condiciones y que tenía que haber visto el bache.

Así antes del juicio nos saludó el abogado de la Diputación y le dijo al mío que no iba a cuestionar el atestado de la Ertzaintza ni el informe del perito médico y que se iba a limitar a decir lo de siempre en estos casos.

Cual fue mi sorpresa que lo de siempre debe ser mentir y culpar a los ciclistas de los accidentes que provoca el mal estado de las carreteras. El representante de la Diputación dijo textualmente que la culpa era mía por no respetar las normas de circulación, por conducir de forma temeraria e ir a 45 por hora y no ir por la derecha en una carretera que no tiene arcén.

No pude más que echarme a reír porque las fotos demuestran que el bache está, si se divide la calzada en cuatro partes, en la que queda más a la derecha, es imposible ir más a la derecha en una zona de curvas y ni un profesional que pase por ahí puede alcanzar los 45 por hora salvo que pase en competición. En mi caso soy el más lento de los que encuentro cuando salgo a andar en bicicleta, me pasan hasta los que tienen solo una pierna, y sería incapaz de ir a 35 en esa bajada del 2,3% con curvas ni aunque me fuera la vida en ello. No iba ni a 30. Si no veo el gran bache no es por la velocidad, sino por el efecto sol-sombra y porque si vas bajando en una zona de curvas no puedes mirar dos metros por delante sino que tienes que mirar más adelante para trazar bien las curvas.

Me parece indignante que un representante de la Diputación culpe a los ciclistas de los accidentes que provoca el mal estado de las carreteras y que no haya nadie tenga el detalle de llamarte e interesarte por tu situación. Pero lo peor es que prefieran ir a litigios y culpar a los ciclistas que proteger la seguridad de los ciudadanos con un buen mantenimiento de las carreteras. Porque el gran bache no se hace de un día a otro en una carretera en la que apenas hay tráfico. Para perder el control de una bicicleta con un bache tiene que ser muy grande y estar mucho tiempo sin que nadie lo arregle para que llegue a un punto que resulte tan peligroso.

Y no es un bache, son muchos los que hay en carreteras, como esa, supuestamente protegidas para los ciclistas con unos carteles y unas restricciones de velocidad que solo sirven para que la Ertzaintza se ponga en alguna recta en la que a los ciclistas nos da igual que un coche vaya a 50 o a 80 para cazar a aquellos automovilistas que no se acuerdan o no leen que en los fines de semana hasta las 15:00 está prohibido ir a más de 50.

Por ejemplo en primavera la carretera de Abaltzisketa a Orendain estaba repleta de baches y el sábado volví por allí y estaba peor. No se arreglan las carreteras menos transitadas por vehículos que buscamos los que andamos en bicicleta. Gipuzkoa no es tan grande ni son tantas las carreteras como para no tener un mínimo mantenimiento.

Uno tiene la suerte de ir a Castellón habitualmente y para andar en bicicleta y es como pasar del tercer mundo a un paraíso. En Gipuzkoa no puedes bajar un puerto sin mirar la carretera y disfrutar de las vistas. Allí te puedes subir el Desierto de las Palmas y bajarlo y no te encuentras el más mínimo bache, solo tienes que preocuparte de las curvas.

En Gipuzkoa hay bidegorris que en muchos casos parecen diseñados por gente que no ha andado en bicicleta en su vida, con pruebas de destreza en las que tienes que subir y bajar aceras y meterte en recovecos y sortear personas y obstáculos. Y te ponen en algunas zonas limitaciones de velocidad de 5 kilómetros hora que no se pueden cumplir salvo que te bajes de la bicicleta y vayas andando con ella en la mano.

En Castellón hay centenares de kilómetros de carriles bici en buen estado que parecen carreteras en las que solo van bicicletas. Solo vi una zona peligrosa en el carril bici que baja de Cabanes a Castellón y la siguiente vez que fui habían cambiado todo el tramo peligroso con una obra importante, cambiaron el trazado, la pendiente y el tipo de pavimento y ahora es totalmente seguro.

En lugar de culpar a los ciclistas de caerse por el mal estado en las carreteras y de poner señales para hacer creer que nos protegen, mejor sería que se preocuparan de arreglar las carreteras por su seguridad, sobre todo en los tramos de descenso. No podría ni contarlo si no llevo casco o me encuentro con un coche en ese momento en el otro sentído porque al perder el control acabé en el carril contrario. Te deja secuelas para toda la vida y lo mínimo que se puede hacer es pedir perdón y no mentir ni culpar a los ciclistas para eludir su responsabilidad. Si no quieren pagar indemnizaciones, lo que tienen que hacer es evitar los accidentes.

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