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La resaca más amarga por una Copa

La afición de la Real vive una vez más la decepción tras una eliminación copera en la primera ronda en la que entraba el equipo blanquiazul. Pero la de ayer resultó especialmente dolorosa porque con la plantilla tan amplia y tan cara que tiene la Real y su mala clasificación liguera, con 16 puntos en 15 partidos, a siete de la sexta plaza, la Copa era más importante que nunca.
Ahora lo fácil es decir que Eusebio ha tirado la Copa por alinear en la ida a diez jugadores que no habían jugado de inicio en el partido anterior y en la vuelta a ocho. Pero Quique Setién hizo exactamente lo mismo. En los dos partidos los dos equipos han sacado los mismos titulares del fin de semana anterior en Liga.
La diferencia está en el presupuesto de ambos equipos. El Las Palmas tiene menos de la mitad del aprobado en la última junta por la Real y los trece blanquiazules que jugaron la segunda parte en Anoeta probablemente cobrarán cuatro veces más que los alineados por el Las Palmas y esa diferencia no se vio sobre el terreno de juego.
Es cierto que Fernández Borbalán perjudicó notablemente a la Real, tanto por no señalar dos penaltis en el área del Las Palmas como por permitir a los canarios perder todo el tiempo que quisieron sin castigarles con ninguna tarjeta ni ampliar el tiempo de prolongación. Pero la Real no reflejó en el campo con claridad la superioridad que se le suponía.
Se puede criticar por ello a los jugadores, que no rinden a la altura de lo que cobran, pero también a Eusebio, que no puede pretender jugar igual con la Real a como lo haría con el Barcelona. A uno el sisetma que más le gusta es el 4-3-3, pero un equipo como el blanquiazul no puede jugar con este sistema sin velocidad en los jugadores más ofensivos en las bandas como en el primer tiempo, con Oyarzabal y Xabi Prieto muy metidos hacia dentro a expensas de que los laterales entraran por las bandas.
Para eso tienes que acaparar la posesión, contar con laterales de la calidad de Dani Alves y Jordi Alba y tener el balón casi todo el partido en el centro del campo rival. Sin Bruma en la convocatoria, se esperaba a Vela y Chory Castro en las bandas y, sin velocidad, es difícil desequilibrar. Además la acumulación de jugadores en el centro tapona el juego ofensivo. A pesar de que el Las Palmas presentaba un chollo de lateral derecho y un medio centro como central, en todo el primer tiempo la Real solo fue capaz de crear dos claras oportunidades que Jonathas no aprovechó.
A esa forma de jugar con balón se sumó una presión cuando no se tenía que no resultó efectiva por las limitaciones defensivas de los jugadores más adelantados. Canales acudía a ayudar a Jonathas a presionar a los dos centrales, Illarramendi y Pardo presionaban a los dos pivotes canarios y esa presión fue superada con relativa facilidad y eso provocaba situaciones de igualdad en defensa de los dos centrales con Willian José y Nauzet y con Valerón sin nadie que le marcara. Por ello el Las Palmas, una vez que superaba la presión de los seis jugadores más adelantados de la Real, casi siempre, podía tener el balón y llegaba con peligro a la contra.
El tercer aspecto que resultó decisivo en el primer tiempo fue la efectividad plena a balón parado del Las Palmas, que marcó su gol en el único saque de esquina que lanzó, mientras que la Real tuvo cuatro opciones y no fue capaz de marcar como no lo ha sido en toda la temporada. Cuando un equipo tiene problemas de cara al gol, el balón parado es una solución y la Real ni saca bien los córners, ni las faltas laterales ni las remata. Y ese es un problema importante.
En la segunda parte la Real mejoró con el buen gol de Canales, pero tras diez minutos muy buenos el Las Palmas, con la ayuda del árbitro, consiguió enfriar el partido y la suerte que ha acompañado desde la llegada de Eusebio en todos los goles ayer le dio la espalda en la buena jugada entre Chory y Xabi Prieto que Dani Castellano envió fuera por muy poco.
La Real hizo méritos para jugar al menos la prórroga, pero no marcó el segundo gol y eso deja a Eusebio con una plantilla de 25 jugadores, además de los dos del Sanse que hasta ahora ha considerado como tales, para jugar un partido cada semana. Esta situación hace recomendable la salida de jugadores en el mercado invernal.
No tiene sentido que Héctor o Alain Oiartzun sigan en el primer equipo si no juegan, Mikel Oiarzabal es mejor que juegue con el filial cada fin de semana y, al margen de la salida de Raúl Navas, es bueno aclarar la situación de Vela y Chory Castro. Si no sale ninguno de los dos, habrá que apostar por el mexicano para intentar recuperarlo y revalorizarlo.
Pero al margen de dar salida a jugadores, la Real necesita recuperar a David Zurutuza y a Joseba Zaldua, que son dos jugadores fundamentales para jugar como pretende Eusebio para mejorar la trayectoria del equipo en la Liga.

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