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Para ser un club de cantera toca valorar más lo que hay en Zubieta

Aperribay ha defendido desde su llegada que la Real es un club de cantera que debe mirar primero a Zubieta, pero su decisión de sustituir a Loren por Olabe ha venido acompañada de una revolución de la que apenas se ha salvado Erik Bretos y en la que Jon Ansotegi ha sido el único que trabajaba en el club que valía para acompañar a Asier Garitano en el primer equipo y con un puesto muy secundario. Y la primera apuesta en materia de fichajes, que romperá los parámetros que tenía el club, llegará en las posiciones en las que hay más jugadores de Zubieta en el primer equipo y más jóvenes de proyección en la cantera.

No es bueno el mensaje que se lanza a Zubieta con el staff del primer equipo. Parece que los sustituidos han sido responsables de la mala temporada cuando ha bastado con cambiar una pieza, la de Imanol por Eusebio, para que con el mismo equipo de trabajo, los mismos jugadores y un entrenador que corrigió unas pocas cosas se sumaran 16 puntos de los últimos 27 –media mejor que la del quinto– en la fase de calendario más difícil contra tres de los cuatro equipos de más presupuesto. No vale ni el analista, que va al Atlético Madrid, ni los preparadores físicos, ni el entrenador de porteros, ni el readaptador... Nadie, del equipo con el que se clasificó la Real para la Europa League el año pasado.

Pero es que tampoco vale ninguno de los que trabaja en el club tras una temporada en la que el Sanse ha entrado en play-offs de ascenso a Segunda por cuarta vez en su historia, en la que la Real C ha completado la mejor campaña desde su creación, el juvenil ha competido hasta el final con el Athletic y el Easo y el cadete han ganado en sus categorías a los rojiblancos.  

Valverde es el mejor entrenador de la Liga y al fichar por el Barcelona la pasada campaña solamente fue acompañado de Jon Aspiazu, su ayudante de confianza, y de un preparador físico, José Antonio Pozanco, que además había trabajado en el Barcelona. El resto de componentes del staff eran personas que estaban en el primer equipo azulgrana. Es importante dar continuidad al trabajo y tener personas que conozcan el club y por eso en la Real lo normal era que el entrenador llegara con una persona de confianza y que se completara el equipo con otros técnicos de Zubieta.
 
Asier Garitano sí llega acompañado solo de su preparador físico Miguel Ángel Pérez, pero el resto son personas fichadas por Olabe, entre las que destaca Rubén de la Barrera. No es normal que un primer entrenador de Segunda se comprometa con un Primera como segundo y menos cuando sus formas de ver el fútbol son completamente diferentes. Lo normal es que un entrenador y su ayudante compartan el mismo estilo de juego, aunque Garitano defiende este fichaje y esta fórmula para mejorar en ataque. Ojalá lo consigan y no haya problemas.

También llama la atención que la Real fiche a Iñaki Ulloa como entrenador de porteros del primer equipo y a los pocos días contrate para el mismo puesto a Luis Llopis y el primero pase a una nueva figura de coordinador. Sin entrar a valorar la categoría profesional de cada uno, es un sobrecoste importante porque un técnico viene del Real Madrid, con el caché que eso da, para un puesto para el que se había fichado a otro que viene de fuera, que siempre tiene un coste mayor que uno de Zubieta que ya viva en Gipuzkoa. Y ante ese doble fichaje se crea una nueva figura que supone un gasto que no tienen otros rivales con los que se compite.

La Real ha apostado por la cantera por filosofía, porque siempre es lo que ha dado mejores resultados, y por economía, y hay que fichar lo mínimo posible de fuera para hacerla más rentable. Y la Real ha fichado de todo menos jugadores y sorprende que la primera operación que se pretende cerrar sea la de Mikel Merino. Especialmente por su precio porque los entre doce y quince millones que se ha publicado como traspaso a pagar al Newcastle solo son superados por los 17 abonados por Illarra, con la diferencia de que se habían cobrado 32 dos años antes por su marcha. Y es una cantidad muy alta por un medio centro que costó siete hace unos meses y que apenas ha jugado en las dos últimas temporadas.

En el Borussia de Dortmund jugó 293 minutos en ocho partidos, dos de titular, y este año en el Newcastle ha llegado a los 1.343 en 24 partidos, 14 de titular, y solo ha jugado 23 en las últimas nueve jornadas de Liga en las que ha estado disponible. Un Newcastle de la zona media de la Premier. No son números que justifiquen semejante traspaso y menos pelear con el Athletic a la hora de pagarle la ficha porque el club rojiblanco puede ofrecer tres o cuatro millones anuales y competir con esa oferta le convertiría en uno de los mejores pagados de la plantilla, cuando jugadores como Illarramendi, Oyarzabal o Willian José merecerían cobrar el doble.

Y menos comprensible es esta apuesta porque en la posición de medio centro la Real tenía con contrato a seis canteranos como Illarra, Zubeldia, Pardo, Zurutuza, Guridi y Markel –a la espera de que se confirme oficialmente su fichaje por el Getafe–, Guevara ha sido convocado para hacer la pretemporada y es la que ofrece más jugadores de nivel e internacionales en la cantera.

Más lógico era destinar ese dinero ingresado por su salida a recuperar a Yuri en una posición en la que sí es más necesaria una incorporación porque Zubieta no ha ofrecido ahí recambios. Porque para algunos es un éxito ser capaz de fichar un jugador que pretendía el Athletic, pero es una gran fracaso de gestión que un canterano que el pasado verano se fue por menos de la mitad de la cláusula y dejó un vacío que no se ha podido cubrir pueda fichar ahora por un rival directo mientras se busca un lateral.  

Porque no parece que con el ascenso confirmado por Garitano al primer equipo de Andoni Gorosabel y la recuperación de Joseba Zaldua en un puesto en el que la pasada temporada han jugado ahí otros dos canteranos como Odriozola y Aritz Elustondo se pretenda utilizar un lateral diestro en la izquierda.
 
Cabe esperar que no haya un deseo de que Odriozola salga traspasado para ingresar un traspaso importante con el que abordar fichajes de un nivel económico superior, que implica además revisar los contratos de los mejor pagados. Como con Xabi Alonso en su momento. Porque solo leer que la Real se plantea fichar a un lateral izquierdo convocado por la selección española para el Mundial tras ser fijo en el Arsenal en las últimas temporadas hace recordar lo sucedido hace quince años cuando empezó a fichar jugadores de equipos grandes y a pagarlos unas fichas que no podía asumir y el vestuario fue un polvorín y el club acabó arruinado y en Segunda a pesar de lo ingresado por el tolosarra y por jugar en la Champions.

¿No puede ser Odriozola el extremo que se busca? ¿Ni Aritz Elustondo el central? ¿Ni Yuri el primer objetivo para el lateral izquierdo? ¿Eneko Capilla no puede subir al primer equipo como recambio de Xabi Prieto y Canales? Porque es importante que la base del equipo sean jugadores de Zubieta que se encarguen de mantener un buen ambiente en el vestuario y recibir bien a los fichajes. A este paso el año que viene en el once inicial puede haber tres o cuatro…

Porque se esperan fichajes y salidas de canteranos. La Real tiene diez jugadores que no han pasado por el Sanse con contrato en el primer equipo, otros dos que debutaron con un equipo profesional antes de llegar al filial y Garitano anuncia tres o cuatro y solo se espera la salida de tres de ellos. De los 16 que pasaron por la cantera en la plantilla de la clasificación para la Champions de la 2012-13, se pasó a los 22 que formaron parte del primer equipo o jugaron en la 2016-17, la del sexto puesto, la temporada pasada la cifra volvió a ser de dieciséis y esta temporada habrá que ver hasta donde desciende.

Igual ése es el mayor cambio. Y si quieres ser un club de cantera tienes que intentar que el mayor número de jugadores de tu primer equipo sean formados en Zubieta porque eso es lo que mejores resultados deportivos y económicos ha dado siempre. Y cuando se olvidó eso y se pretendió hacer algo diferente ya sabemos lo que pasó.

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