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Omnipresentes y omnipotentes

«Mi hermano es del Barça y yo del Real Madrid. Discutimos mucho» explica Abdullah en la cafetería del mercado de Alhucemas. El local está adornado con baldosas que bien podían ser de un catálogo de los años 30. Apuesto que son de ese año y que los puso un español cuando aún esto era colonia. Abdullah invita a un té con menta para hablar de fútbol. Le insisto que no me gusta (el fútbol), pero no le importa. Al parecer hay poco extranjero que se adentre en este antro donde los abuelos aún fuman kiffi (mezcla de hojas secas de cáñamo) y los jóvenes hachís. El lugar me encanta.

El té, como habitualmente, está ardiendo. «Así te tomas tu tiempo» dice Abdullah, que habla un perfecto español. «El fútbol es importante aquí. Siempre tenemos puesto algún partido. Lo decidimos según las apuestas que haya echado la gente. Normalmente la gente juega al Barça y al Madrid» y señala los dos posters de la pared. En uno de ellos aparece Zidane. De jugador.

Sigue Abdullah diciéndome que «verás que los dos equipos están en todos los lados. Casi tanto como la imagen de Mohamed VI. Cuando juega un equipo de los dos está cafetería se llena y los mercados se vacían». Le pregunto si hay más pasión por las apuestas o por los equipos Barça y Madrid. Me responde que «mitad y mitad». Termino el té y salgo. Veo un puesto vendiendo apuestas de fútbol ya hechas y lotería de navidad en un tablón que lleva los escudos culé y merengue.

El día 22 leo que parte de la Loteria del Gordo de Navidad ha caído en Alhucemas.

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