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Otra Liga

Llevamos ya prácticamente un mes desde que arrancó la temporada futbolística. El tiempo pasa, la crisis sigue, pero el fútbol continúa viviendo en otro planeta. No hay descanso. Pasó el Mundial, que será recordado por la humillación de Alemania a Brasil en su casa y por la victoria obtenida tras años de planificación y buen trabajo de la Federación alemana de fútbol.

Tras rozar la bancarrota, la Bundesliga modificó el modelo y apostó por reforzar el trabajo de cantera de los clubes e impedir el endeudamiento.

Mientras, Barcelona y Real Madrid continúan su particular guerra para hacerse con el jugador que más titulares ha acaparado. Ya no se trata de que los futbolistas encajen en el juego del equipo o que el entrenador los necesite. Se trata de vender. Nunca sabremos si son las camisetas, porque parece demasiado obvio, pero el fútbol sigue siendo un lugar para hacer negocio. Y eso que la mayoría de presidentes no perciben un sueldo por su trabajo en el club. ¿De que vivirán?

Los grandes clubes gastan millonadas en fichajes y fichas, mientras el resto de equipos sobreviven con deudas multimillonarias. El presidente del Atlético Madrid, Enrique Cerezo, está condenado por corrupción y en verano soltó la siguiente frase: «Entiendo que Hacienda quiera cobrar, pero el fútbol entretiene a gran parte del país».

Su figura es una demostración de que algo huele a podrido. Atlético Madrid, Sevilla y Valencia han encontrado la forma de no pagar sus deudas con el nuevo sistema de alquiler de futbolistas a representantes. El portugués Jorge Mendes es el mayor ejemplo ya que cuenta con jugadores esparcidos por todas las grandes ligas.

¿Y los vascos?

Pues en los últimos años, el Athletic y la Real gracias a la venta de jugadores han conseguido acabar la temporada con saldo positivo en las arcas. Además, el dinero recaudado en las competiciones europeas también ha ayudado y, a día de hoy, pueden sacar pecho en este aspecto.

El Eibar es otro modelo a seguir. Nunca gasta lo que no tiene.

Esta temporada el Athletic disputará la Champions, la competición más deseada. Ha superado al Nápoles en la previa, pero en el Camp Nou quedó patente que todavía está un peldaño por debajo de los grandes. El estreno en la liguilla ante el Shakhtar Donetsk puede marcar el rumbo. Es un grupo asequible, pero los rojiblancos no pueden creerse más de lo que son ya que por experiencia tanto Shakhtar como Oporto han ofrecido mejor rendimiento en Europa en los últimos años con títulos de Europa League y Champions.

En cuanto a la Real, necesita recuperar la calma y no perder la paciencia. Parece que en Anoeta algunos están esperando a que Jagoba Arrasate se equivoque para criticarle. Así será complicado que el equipo pueda ofrecer su mejor versión.

El Eibar de Gaizka Garitano, por su parte, ha arrancado con fuerza. Son conscientes de sus limitaciones, pero están dispuestos a luchar por continuar con el sueño de Primera. Más de uno se va a llevar una sopresa.

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