1 iruzkin

«Por el río Nervión bajaba una Gabarra», 30 años de todo un espectáculo en rojo y blanco

 

El próximo 3 de mayo se cumplirán 30 años del título liguero cosechado por el Athletic en Las Palmas. Marakana Txikia recupera y reedita el artículo publicado por GARA con motivo del vigésimo quinto aniversario de dicho éxito. En el último lustro, los leones han renovado ilusiones y han alcanzado otras cuatro finales tras 24 años ausentes de las mismas. La ilusión se derbordó con la intención de volver ser campeones, pero ni la fortuna ni el acierto acompañaron a los rojiblancos en los momento clave. A la espera de que llegue su ocasión, tan agazapada como presente en el imaginario colectivo, la gabarra espera amarrada para volver a bajar por la ría.

 

Beñat ZARRABEITIA

El Athletic llegó a Canarias como segundo. El líder era un Madrid que jugaba en Mestalla. Un triunfo les daba el título a los blancos, pero su derrota abría de par en par las puertas de la Liga a los de Clemente. El partido de El Insular no arrancó bien, ya que Miguel de Andrés se hizo un autogol a los tres minutos. El de Otsagabia rememora que «el partido estaba muy parado, no atacaba nadie y hasta que no marqué el gol en propia puerta no reaccionamos. Yo creo que nos vino bien. La gente se lo toma a broma, pero yo creo que fue un estímulo porque en aquel momento los dos equipos estuvimos contemporizado». Los rojiblancos se repusieron y Dani dio la vuelta al marcador antes del descanso, justo a la par que Tendillo adelantaba a los `che' contra el Real Madrid. En la segunda mitad, el Athletic consiguió redondear un 1 a 5.

El encuentro concluyó en El Insular, pero aún no lo había hecho en Valencia. El ex portero Andoni Zubizarreta recuerda que «los tres minutos que pasaron entre que acabó nuestro partido hasta que se terminó el del Madrid fueron probablemente los segundos más largos de todos los que he vivido». Un tiempo «terrible» para De Andrés y que Noriega pasó «con un recogepelotas que tenía una radio. Yo salí al campo en el tramo final y la gente, no sé si por despecho porque el Las Palmas bajaba, cantaba goles del Madrid y encima hubo un poste del Madrid a última hora, por lo que estábamos cardíacos. Yo estaba solo en una portería, escuchando la radio en momentos de mucha tensión y mucho nerviosismo».

Una de las figuras del Athletic que había ganado la Liga en 1956 era «Piru» Gainza. El de Basauri, según comenta Zubi, «nos insistía continuamente con un 'no sabéis lo que habéis hecho' y él alguna experiencia ya tenía en haber conseguido títulos con el Athletic. La verdad es que no fuimos conscientes hasta aterrizar en Sondika y vimos a la gente. No hay que olvidarse que en aquella época no había móviles, las teles no retransmitían como ahora y pensamos que no sería para tanto». Similar recuerdo aglutina Goiko, que considera que «sabíamos que habíamos ganado la Liga, pero hasta que pasa el tiempo no te das cuenta que habíamos hechos feliz a Bilbao, a Bizkaia y a Euskadi».

Un millón de personas en la ría

El 3 de mayo Bizkaia se tiñó de rojo y blanco. El Athletic regresó a Euskal Herria y se encontró con problemas para aterrizar, la gente había tomado la pista del antiguo aeropuerto de Sondika. Todos coinciden en que aquello desbordó todas las expectativas. Miguel de Andrés señala que «fue impresionante, es algo que no te podías ni imaginar. Inenarrable. Al llegar al aeropuerto la gente se metió en la pista a la altura del avión y luego el paseo por la Ría fue espectacular». Txema Noriega, por su parte, admite que el trayecto que más le llegó fue «el de Sondika a Lezama, porque lo de la gabarra fue espectacular, pero ese tramo estaba lleno de gente mayor de los caseríos, muy emocionada y al verlo se te ponían los pelos de punta. Al llegar de Las Palmas comienzas a ver a gente que no tenía mucho que ver con el fútbol, pero a la que les había hecho sentirse importantes y eso es muy impactante».

Una vez en la ría, la gabarra pasó a ser todo un símbolo. Las crónicas de la época cuentan que un millón de personas se reunieron en las márgenes para recibir a los campeones como prosigue el ex punta bilbaino, «aquello fue un espectáculo, ibas por las zonas, margen derecha, margen izquierda, los astilleros, el ayuntamiento o la Ribera. No sé si se puede calcular cuánta gente había, yo creo que estaba todo el mundo». Junto a ello, el míster de la seleccion de Guinea Ecuatorial subraya que «fue una cosa que no esperas. El ver todo un pueblo, un millón de personas y que allí no había gente de un partido o de otro, sino hinchas del Athletic es algo que supimos congregar mejor que nadie».

Por su parte, Zubi también destaca el valor añadido que tuvo aquel éxito, «esa Liga llega en una situación política y social muy complicada, con un Bilbao oscuro y en medio de eso, las imágenes de la gabarra sirven como documento histórico de cómo era la Ría entonces, con Altos Hornos, los Astilleros. A mí me tocó ir en la zona que daba a Ezkerraldea y recuerdo ver todos aquellos monos azules con sus cascos, pegados a la orilla, celebrando y, por una vez, teniendo un motivo de alegría en unos tiempos muy duros».

Un año después, con el doblete de 1984, Endika Guarrotxena se unió al grupo. El de Uribe Kosta vivió la segunda ocasión en la que el Athletic sacó la gabarra y remata lo apuntado por sus compañeros: «Eran momentos complicados en cuanto a la explotación industrial, veías trabajadores a los dos lados de la Ría, con sus buzos, la ikurriña, la bandera del Athletic y dejando un cuarto de hora sus trabajos para sumarse a la alegría. Eso es algo que te llega dentro y te hace ver lo que es este equipo, porque una cosa son los 40.000 que van a San Mamés, pero ese día desde Getxo hasta Bilbao había casi un millón de personas en las márgenes y eso quiere decir que estaba todo el mundo allí».

 

 

 

83-84: La Liga

La temporada 83-84 arrancó con el Athletic intentando revalidar su título. Los rojiblancos no tuvieron un comienzo fácil, ya que el partido del 25 de septiembre en Barcelona marcó el arranque de Liga. Los bilbainos cayeron por 4 a 0, pero el choque entró en la historia por la entrada de Goiko a Maradona. El argentino quedó lesionado y el vizcaino fue sancionado con 18 partidos. El castigo se conoció el día «del partido contra el Lech Poznan, que remontamos un 2 a 0 y mis compañeros me sacaron a hombros».

Al final, los de Clemente cumplieron con su papel y llegaron a la última jornada como lideres. La cita, contra la Real en San Mamés. Un choque que como recuerda Endika «lo vivimos con muchos nervios e incertidumbre, pero también con mucha seguridad».

Noriega considera que «la primera fue más sorprendente y quizá supuso una explosión de júbilo mayor. La segunda tuvo más merito y el doblete supuso la hazaña, aunque la alegría quizá fuese mayor en 1983». El repetir llevo a que hubiese dudas sobre cómo encauzar la celebración según explica De Andrés «en 1984, al ganar la Liga, había dudas sobre si sacar la gabarra o no. Lo gordo fue el primer año, al final se decidió que sí y al hacer doblete ya fue impresionante. Lo hicimos y fue terrible, primero toda la gente que fue a Madrid y porque en Bilbao lo del año anterior se quedó corto».

 


La final del Bernabéu

El 5 mayo los rojiblancos saltaban al césped del Bernabéu con la Liga en el bolsillo y 70.000 gargantas animándoles. Enfrente, el Barcelona de Maradona y Schuster con la necesidad de salvar la temporada. El choque deparó que el nombre de Endika tenga un sitio de honor en la historia del club, ya que el de Getxo fue el autor del único gol de la final. Una situación, que según destaca «por una parte te llena de orgullo y por otra te da rabia, ya que no hemos podido festejar nada en estos años.». Aquel partido, además de por suponer la última final que ganó el Athletic, es recordado por las agresiones que protagonizaron los blaugranas, encabezados por Maradona contra los rojiblancos.

De Andrés y Goiko, sancionados con tres meses cada uno tras la pelea, acusan al argentino de ser el principal responsable de la trifulca. El navarro señala que «el culpable fue él. Nos fastidió la noche, a Sola le dieron siete puntos en la boca y lo que debía ser alegría ya no lo fue». El de Alonsotegi se muestra en la misma línea, «alguien sensato sabe que quien gana una Copa se dedica a celebrarla, mientras que el que pierde está dolido y busca el follón. Nosotros sólo nos defendimos y fue muy triste, pero tuvimos que afrontarlo muy a nuestro pesar. La gente del otro equipo que no supo admitir, sobre todo Maradona, la derrota».

 


La gestión posterior

La temporada 1985-1986 supone el fin de un ciclo en el conjunto rojiblanco. El problema entre Sarabia y Clemente, que acabó con el cese de este último en contra de la opinión de la plantilla, derivó colateralmente en la venta de Zubi, la marcha de Salinas, las múltiples bajas que se dieron y en unas lesiones que terminaron con el equipo campeón. La gestión posterior, con una renovación casi total en poco espacio de tiempo, queda en evidencia después de la larga transición que aún padece el equipo vizcaino. El primero en salir del club, en contra de su voluntad, fue el de Aretxabaleta, quien constata que «con el tiempo comprobamos que aquel equipo fue excepcional. Sin embargo, en aquel momento se percibía que eran jugadores salidos de Lezama, que muchos tampoco pensaban que tenían una gran entidad y se pensó que eso era perfectamente reproducible, después se ha comprobado que no era así».

En una línea similar se muestra Endika. «Yo no sé cuáles fueron los cálculos que haría la dirección en aquellos momentos y hasta qué punto valoraron lo que hicimos. Parecía que eso no fuera algo extraordinario, que los próximos tal vez también podrían hacerlo». Algo que a su juicio, «no se valoró cuando hubo el gran problema entre Javi y Sarabia y se rompió el equipo. Al final, con la presión de medios como El Correo y su redactor Paco Crespo, consiguieron romper el equipo. Una vez que Javi se marchó, el equipo se deshizo». Así, reconoce que «la noche que fuimos donde la junta a pedirles que no echasen a Javi, además de por él, porque pensábamos que era el míster ideal para ese grupo, lo hicimos porque egoístamente sabíamos que su marcha iba a ser negativa para nosotros».

Goikoetxea muestra una reflexión menos crítica que las anteriores al señalar que «es cierto que se vendió a Zubi y a Salinas, se dieron bajas, hubo lesiones, yo me marche con 30 años. Son ciclos, aquel equipo duró lo que duró, Javi se marchó y todo fue distinto». Endika y Noriega en cambio, consideran que la vigencia de aquel grupo pudo ser mayor. El primero subraya que «teníamos un ambiente muy bueno y fue una pena que se rompiese, yo creo que de no ocurrir eso, hubieran llegado otros 3 ó 4 años buenos». En la misma línea se muestra el bilbaino, para quien «ese equipo duró muy poco y yo creo que tenía suficiente potencial, por edad y calidad, para haber aguantado alguna temporada más arriba».

Donde sí confluyen los discursos de Goiko y Noriega es a la hora de denunciar el hecho de que ninguno de los componentes de aquel equipo esté hoy en la estructura del club. Para el ex defensa, «de aquel grupo no queda nadie en el Athletic, si no es de utillero o delegado, pero no hay nadie que esté impartiendo sus conocimientos. Aquellos fueron los últimos triunfos del Athletic y no hay nadie en la estructura de Lezama con algún puesto de mando y eso es algo que a mí me llama la atención». El bilbaino añade que «a mí me parece inconcebible que en Lezama no haya ningún jugador de entonces».

Artículo también publicado en GARA con motivo del vigésimo quinto aniversario del cisma entre Clemente y Sarabia en 1986.

 

 


¿Cuando volverá el Athletic a ser campeón?

Los campeones sí que coinciden a la hora de valorar las dificultades que entraña repetir aquellos éxitos, pero sí que consideran que el Athletic ha de buscar su sitio en la zona alta de la tabla y explotar sus armas. Para el de Aretxabaleta, «el título más posible es la Copa y haberla logrado nos hubiera dado tranquilidad. La Liga es muy complicada, pero creo que el Athletic tiene una serie de elementos competitivos diferentes y que si nosotros hacemos hincapié en ellos, los recordamos todos los días, creo que son suficientes como para tener opciones de estar arriba».

En su opinión, «hay años, a veces un poco raros, en los el Athletic tiene que aprovechar sus opciones competitivas. En 1981, Javi dijo que íbamos a ser campeones, y creo que la carcajada se escuchó en el Gorbea; si en 1982 alguien se hubiera apostado que el Athletic iba a ser ganar la Liga no hubieran cantado ni 1 a 100, y después ganamos dos años seguidos. El Athletic tiene que buscar su espacio, no digo que tenga que ser campeón, pero sí que tiene elementos para poder competir».

En similares términos se manifiesta Endika. «Para mí el lugar del Athletic es estar peleando por Europa y, con un poco de motivación y esfuerzo, podemos estar un poco más arriba, aunque luego, te salen las cosas mal y sufres. En la Copa hay más opciones». De Andrés, que sigue como ojeador, defiende el trabajo de cantera e indica que «cuánta gente se daría con un canto en los dientes sacando los jugadores que salen de Lezama. Fuera del Athletic, aunque hay gente que por temas políticos no piense así, es de envidiar».

Por último, Goiko asegura que «estar en Europa y la Copa son los objetivos que se marca la afición. Es algo que hay que intentar. Hay que cuidar mucho la cantera. Es fundamental tener un control informático y visual de todo lo que se menea en el fútbol vasco».

ARTÍCULO ORIGINAL

Beñat Zarrabeitia

/
azken post-ak
azken iruzkinak