3 iruzkin

Ciudad de las luces, época de oscuridad

Lo primero que quiero decir es que lo ocurrido en Paris es una tragedia terrible. Mi pésame y solidaridad con las víctimas. Si fuera el caso de que se necesitara ayuda real como donar sangre o similares, yo sin problemas me acercaría a Iparralde a hacer mi aportación. Lo que no voy a hacer es ese gran gesto tan útil de ponerme la bandera de otro lugar en mis perfiles en redes sociales. Ni ponerse la de Japón cuando lo de Fukushima. Ni la de Rusia cuando el avión. Ni la del Líbano cuando el último atentado. Que Francia está más cerca y por eso, bueno, es elección respetable de cada uno, pero yo no lo voy a hacer.

Dicho esto voy brevemente al grano. El presidente de la república francesa François Hollande ha declarado que los atentados han sido un acto de guerra. Es decir, el ISIS le ha declarado la guerra a Francia según entiendo yo. Antes de eso, los aviones franceses que bombardeaban al ISIS lo hacían en son de paz supongo.

Esa paz-guerra muestra precisamente la doble moral, dobles estándares tan típicos de nuestra sociedad occidental. Hollande le vende a su sociedad que ellos han sido atacados de una manera bárbara, que casi parece que el estado francés es totalmente inocente y no había motivo para atacarlo, que la acción del ISIS en suelo francés ha sido injusta.

No, lo injusto son las muertes civiles, franceses, sirios, libaneses, rusos, etc, ocurridas por las políticas exteriores de sus estados. Sin embargo, esos estados deben explicarle bien claro a su población, que si ha sido golpeada es por que su país participa en conflictos en la defensa de sus intereses nacionales, o al menos como ven esos intereses las élites gobernantes de cada estado.

De golpe nos damos cuenta de que los ataques con aviones, misiles, etc, ocurridos lejos de las metrópolis no son tan lejanos como parecen. Que la guerra llegue a territorio propio no gusta, pero es consecuencia del hecho de exportarla a otros lugares. Es una especie de bumerán. Se llevan años en los que los EE.UU. y sus aliados bombardean a gusto a otros países, saltándose por cierto la legalidad internacional. La misma legalidad que le exigen a otros. Recordemos que el único país que está presente en Siria, a parte del propio estado local, es Rusia. La cual no está haciendo otra cosa que sostener a Asad, su aliado en la zona. Es feo o no, pero es legal. La campaña de bombardeos de la autodenominada comunidad internacional es ilegal, por mucho derecho humano digan defender.

Sadam Husein o Muamar el Gadafi eran dictadores, aunque bastante más abiertos y humanos incluso de los que son los aliados de occidente en Arabia Saudí, Catar, Bahrein o EAU. Se les tiró y ejecutó como a unos perros. ¿Viven más libremente ahora los kurdos, iraquíes, libios? Con todo el perdón, ni de coña! Las infraestructuras, sistemas educativos y sanitarios creados por esos dictadores son cosa del pasado. Ni siquiera los kurdos, los que más han sufrido a Sadam, viven mejor. Desde su caída, han sufrido más a manos de iraquíes, turcos y sobretodo islamistas que durante el terrible trato que les dio Husein.

La doble moral e hipocresía occidental va en aumento. La mentira que es todo ese imaginario no puede traer nada bueno por concepto. Ya ha creado oscuridad en sitios como Libia, Siria o Irak. De Afganistán ya ni hablamos, pero los talibanes siguen ahí, recuperando territorio día a día.

En Europa esa oscuridad, en mi opinión, puede crearse por el auge de los partidos de extrema derecha. ¿O alguien duda de que Le Pen no va a sacar dividendos de estos ataques, o que Sarkozy no va a virar más a derecha?

Por todo ello creo que los ataques en la ciudad de las luces no va hacer otra cosa que acercar una época de oscuridad.

/
azken post-ak
azken iruzkinak